Cómo Prevenir la Influenza sin la Vacuna

Si te atiendes, la influenza se te quitará en catorce días, y si no te atiendes, se te pasará en dos semanas. La mayoría de los problemas tipo resfriado o influenza, obedecen para su curación, más a medidas de cuidados como beber abundantes líquidos, lavarse las manos frecuentemente y descansar suficientemente. La mejor recomendación es prevenir el contagio y fortalecer el sistema de defensas, pues cuando este sistema está en óptimas condiciones, el riesgo de contagio por influenza se reduce considerablemente.

Los productos que refuerzan el sistema inmunológico son el té verde, el ajo, la equinácea, los vegetales verdes y la práctica de ejercicio regular. Es importante además de evitar consumir azúcar, harinas, productos lácteos y carnes, añadir un poco de vitamina D diariamente, que nos dará la fuerza que el cuerpo necesita para prevenir la influenza.

La deficiencia de Vitamina D es un problema muy extendido y común que provoca enfermedades crónicas y debilitantes. La falta de vitamina D se produce en gran parte por la falta de suficiente exposición a la luz solar, la cual se evita por el temor al cáncer de piel. La ironía es que la vitamina D es necesaria para prevenir el cáncer y otras enfermedades, ¡incluída la influenza!

Al tomar vitamina D con regularidad se mejora el sistema inmunológico. Esta vitamina se produce en el cuerpo con la exposición al sol. Durante el invierno, recibimos menos luz solar y por esta razón se recomienda tomar esta vitamina como suplemento. Quienes toman vitamina D, tienen mayor oportunidad de evitar el contagio de influenza estacional y hasta ahora no hay ninguna razón para pensar que no puede también evitar la influenza H1N1.

La Influenza y la Homeopatía A través de la historia, los remedios homeopáticos han sido utilizados para tratar muchas cepas de influenza. No hay razón para creer que la homeopatía, basándose en los síntomas, no pueda ofrecer un tratamiento eficaz contra esta nueva clase de influenza y lo que es mejor, sin efectos secundarios.

En 1918, la Influenza Española mató más de 50 millones de personas. De estos enfermos, el 28% que fueron atendidos con la medicina occidental murieron y sólo el 1% de quienes fueron tratados con homeopatía murió. Los remedios homeopáticos utilizados entonces, fueron el Gelsemium y Bryonia que probaron ser efectivos contra la cepa H1N1. Es posible que sean eficaces ahora también.

En la ciudad de México, los médicos homeopátas al estudiar los registros clínicos desde 1918 han encontrado varias similitudes entre las dos pandemias y han estado tratando con éxito enfermos de esta influenza porcina durante este año 2009.

Esta noticia surge en los momentos en que el Gobierno está tratando de aplicar las últimas dosis de la vacuna contra la influenza H1N1, y enfrentando la resistencia de muchas personas que no desean ser vacunadas, mientras que los medios utilizan tácticas para atemorizar a la gente para que se apliquen la vacuna, la cual se dice no sólo no es necesaria sino puede ser dañina, pues de acuerdo a la OMS, una vacuna, al igual que cualquier medicamento, tiene la posibilidad de causar serios problemas de tipo alérgico y otros efectos indeseables.

Los médicos homeópatas están de acuerdo en que la vacuna no es curativa como los medios hacen creer a la gente y que la actual vacuna contra la influenza estacional, difícilmente puede proveer protección contra la variante de esta cepa H1N1. En caso de que las medidas preventivas contra el contagio de la influenza no le hayan protegido y ya haya usted contraído la influenza porcina, la medicina homeopática puede ser una solución apropiada para este mal.