Baje de Peso y Sane Evitando Ciertos Alimentos

La nueva forma de reducir la inflamación crónica del cuerpo, restaurar el sistema de defensas, bajar de peso, prevenir la diabetes y sanar de muchas enfermedades, no cuesta ni un centavo, no utiliza medicamentos y es completamente segura. ¿Qué quién lo dice? Todo lo anterior no lo afirma ningún fabricante de productos naturistas, sino lo dicen nada más y nada menos que los científicos investigadores de la Escuela de Medicina Monte Sinaí de los Estados Unidos.

Estas aseveraciones que ofrecen beneficios con tan solo seguir consejos de alimentación natural, afirman que sin importar la edad o el grado de enfermedad que nos aqueje, se pueden revertir muchos procesos de enfermedad y comenzar a mejorar la salud, hasta sanar completamente.

Sin desembolsar un sólo centavo y sin modificar la cantidad de calorías que consume, usted puede controlar su peso, tan sólo dejando de comer alimentos fritos y procesados.

En los concienzudos estudios que estos especialistas han hecho, han dejado en claro que los alimentos actuales están abundantemente cargados de toxinas dañinas de Glucosilación Final Avanzada (AGE), que se producen cuando los alimentos se someten a procesos de calentamiento, pasteurización, secado, ahumado, freído o asado. Cuando estas toxinas ingresan al cuerpo, se adhieren a los tejidos y los oxidan, causando una inflamación que promueve el desarrollo de numerosas enfermedades. De hecho, los estudios llevados a cabo en animales, arrojaron que la exposición a largo plazo a estos sub-productos, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, renales y otras también de tipo crónico.

El estudio clínico llevado a cabo en colaboración con el Instituto Nacional de Envejecimiento de Estados Unidos, se enfocó a modificar la forma de comer de algunas personas para ver cómo se afecta al cuerpo. A 40 participantes sanos y nueve enfermos del riñón, se les pidió seguir una dieta norteamericana "normal" que está llena de estos residuos AGE y al resto, se les indicó reducir las toxinas AGE evitando freir, asar u hornear sus alimentos. Se les pidió cocinar al vapor o cocer a fuego lento sus alimentos. No hubo cambio en la ingesta de calorías o nutrientes.

Después de cuatro meses de este nuevo plan bajo en AGEs, analizaron la sangre de los sujetos sanos y encontraron que los niveles de estas toxinas, así como de oxidación de grasas, marcadores inflamatorios y marcadores de la función vascular habían disminuído hasta en un 60%. En los pacientes enfermos renales también se encontraron estos cambios en tan sólo un mes de cambio de forma de cocinar.

Este hallazgo va más allá, pues descubrieron que con tan sólo un corto período de evitar alimentos cargados de este subproducto AGE como lo son los fritos y procesados, el proceso de daño se revierte y vuelve a niveles normales en pacientes enfermos del riñón, con sólo modificar la forma de cocinar, y el cuerpo es capaz de reconstruir su sistema de defensas.

Este "descubrimiento" sugiere que los oxidantes tienen mayor impacto que la genética para atosigar las defensas del cuerpo, las cuales son necesarias para enfrentar la enfermedad. Las buenas noticias son que, a diferencia de los factores genéticos, nosotros podemos controlar el nivel de oxidantes, que acompañan siempre al envejecimiento y a la enfermedad.

Los científicos de la Escuela de Medicina del Monte Sinaí, tardaron 2,500 años en dar por bueno lo que Hipócrates dejó asentado: Deja que el Alimento sea tu Medicina y que tu Medicina sea tu Alimento.

Fuente: October/November 2009 Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism