La Influenza y Cómo Prevenirla

Nuestro sistema inmunológico es poderoso, fascinante y complejo y puede mantenernos sanos.

Si este mecanismo de defensas no funciona adecuadamente, nuestro cuerpo virtualmente sería rebasado por varios tipos de bacterias, virus, cáncer y otras enfermedades y en tan sólo unas horas o días dejaríamos de existir.

Gracias a Dios, estamos todos dotados de un sistema poderoso de salud y de curación integrado a nuestro organismo. Por eso, el primer paso para defendernos de las enfermedades como la Influenza Humana que es el flagelo actual de la humanidad, es esencial encontrar la raíz de las enfermedades y mantener sano nuestro sistema inmunológico.

La mayoría de nosotros jamás pensamos en nuestro sistema de defensas hasta que enfermamos. Nuestro cuerpo tiene una capacidad asombrosa para adaptarse a las circunstancias adversas, por eso, la enfermedad crónica rara vez se presenta de la noche a la mañana, se va instalando a lo largo de los años y no nos sentimos enfermos hasta que ya es demasiado tarde. Una vez que el cuerpo es rebasado por la enfermedad y se derrumba, se necesitará un gran esfuerzo para volverlo a ?levantar?.

Como en la actualidad, es tan común estar enfermo, casi todo mundo ?cree? que está sano aunque ocasionalmente se resfría, tiene dolores de cabeza, fatiga, artritis o alergias. Pero la realidad es que el dolor crónico o la enfermedad no son ?normales? y podríamos estar enfermos aún sin experimentar ningún síntoma.

Las buenas noticias son que podemos prevenir la enfermedad y disfrutar de salud óptima si le damos a nuestro cuerpo las herramientas adecuadas para defenderse. Si proveemos a nuestro cuerpo de una nutrición apropiada, eliminamos las toxinas que están dañando nuestra salud, virtualmente nuestro cuerpo puede sanarse, repararse, regenerarse y restaurar su salud óptima sin utilizar vacunas y medicamentos.

Hay muchas cosas que podemos hacer para reforzar nuestro sistema inmunológico. La primera es reconocer qué es lo que lo está debilitándolo, y luego evitando esos factores tanto como sea posible.

Antes de continuar, echemos un vistazo a las posibles razones que pueden debilitar este mecanismo de defensas.

Toxinas. La mayoría de las personas hoy en día, tiene exceso de acumulación de toxinas y material de desecho en el cuerpo que provocan una gran acidez y le añade una pesada carga a la función inmunológica. Las principales razones de esta acumulación son las siguientes:

El ingreso cotidiano de demasiadas toxinas al cuerpo, por desconocimiento.

Los canales de eliminación bloqueados o muy lentos.

Las toxinas son causadas por la ?comida chatarra?, medicamentos, azúcares, alcohol, alérgenos, excesos en la alimentación que debilitan al sistema inmunológico y le impiden combatir a los microbios cuando se expone a ellos.

Deficiencias Nutricionales. Cuando a nuestro cuerpo le falta la nutrición adecuada, su sistema inmunológico se debilita. Como nuestro organismo no puede producir los nutrientes que requiere para su salud, los alimentos de calidad son fundamentales para mantener las células saludables y el sistema inmunológico fuerte. El alimento no sólo provee energía al cuerpo, sino que sus nutrientes son esenciales para la salud de este sistema de defensas.

La Falta de Agua Pura. La deshidratación significa sencillamente que las células no tienen suficientes líquidos. La deshidratación causa problemas de salud como dolor, artritis, asma y alergias entre otros trastornos y puede afectar los niveles de energía y el sueño así como la capacidad para eliminar las toxinas y otros materias de desecho.

Falta de Actividad Física. La falta de ejercicio moderado en forma regular, también afecta y hace más lenta la limpieza del cuerpo de ciertas toxinas y materias de desecho.

Falta de Descanso. La falta de sueño debilita el sistema inmunológico y nos pone en riesgo de adquirir infecciones.

El Estrés Crónico. Las personas que viven bajo estrés crónico, tienen niveles menores de glóbulos blancos en la sangre y son más propensas a sufrir resfriados, infecciones frecuentes y a tardar más tiempo en recuperarse. También experimentan síntomas más graves que las personas que no están bajo estrés severo.

Las buenas noticias, decíamos es que podemos reforzar nuestro sistema inmunológico, si seguimos la mayoría de las acciones que se enlistan:

Mantenga una buena higiene personal: lave sus manos. La gran plaga de 1918 pudo haberse evitado siguiendo buenas reglas de higiene personal.

Descanse suficientemente. Durante el sueño profundo, nuestro cuerpo libera substancias que fortalecen la función inmunológica. Si no se permite al cuerpo descansar suficientemente, el sistema inmunológico se debilita y como resultado no funcionará a su entera capacidad, dejándonos a merced de enfermedades comunes. Durante el sueño profundo se libera la hormona del crecimiento que aumenta la función inmunológica y repara al cuerpo.

Haga ejercicio en forma regular. Al mejorar la circulación de la sangre con el ejercicio, se ayuda a los anticuerpos a circular mejor junto con los glóbulos blancos necesarios para combatir las infecciones más rápidamente. También el sistema de alerta se activa para detectar los gérmenes dañinos. El aumento de la temperatura del cuerpo al hacer ejercicio puede ayudar a inhibir el crecimiento de las bacterias.

Limpieza Interior del Cuerpo. La limpieza interior del cuerpo es esencial porque nuestros cuerpos necesitar eliminar la acumulación de toxinas en el intestino (colon) que lleva a la enfermedad. Los órganos y tejidos del cuerpo deben estar libres de toxinas para que el sistema inmunológico funcione con niveles óptimos.

Mejore el sistema inmunológico bebiendo agua. El agua es esencial para todos los seres vivientes y nos ayuda a sentirnos y a vernos bien, además de que nos permite vivir. Sin agua en cantidad suficiente, nos sentiremos fatigados, con la piel seca, dolores de cabeza, con estreñimiento y una disminución de las funciones del cuerpo que nos impiden combatir las enfermedades. Sin agua, prácticamente nos deshidratamos y estaremos poniendo en riesgo la salud y la vida.

Elimine toda forma de azúcar y alérgenos de la dieta. Tan sólo una pequeña cantidad de azúcar trastorna los glóbulos blancos de la sangre por períodos cortos de tiempo. Si descubrimos nuestras alergias personales a ciertos alimentos y luego los eliminamos de nuestra dieta, nos ayudará a reforzar el sistema inmunológico. Al evitar estos disparadores, nuestras células se fortalecen para estar en capacidad de combatir a invasores como el virus de la Influenza, en lugar de ocuparse de vencer al alérgeno. La eliminación de azúcar de la dieta por tanto, fortalece el sistema inmunológico.

Coma Nutritivamente. Los buenos alimentos incluyen las frutas y las verduras, los hongos medicinales como el shiitake y el maitake. Además del agua, podemos beber jugos naturales de frutas y verduras, jugo de sábila, té verde y el agua en que se han remojado brotes de trigo. Evite la comida procesada como alimentos congelados, enlatados, embutidos, y los elaborados con harina de trigo o que contengan azúcar, nitritos, grasas trans, glutamato monosódico, colores, sabores y conservadores artificiales.

Tome Suplementos. Los suplementos son necesarios porque nuestro cuerpo no produce los nutrientes necesarios para mantener la salud óptima. Hay muchos suplementos que mantienen el sistema inmunológico fuerte. La falta de vitaminas y minerales nos lleva a desarrollar enfermedades, al envejecimiento prematuro y al debilitamiento del sistema inmunológico.

PARA FORTALECER EL SISTEMA INMUNOLOGICO

La mejores hierbas:
Equinácea, Ajo, Ginseng Asiático y Siberiano.

Las mejores vitaminas:
Vitamina A, C. y E. Excelentes fuentes de antioxidantes.

Los mejores minerales:
Zinc y selenio.

Nutracéuticos:
Factor de Transferencia.

El factor de transferencia es un producto natural que se obtiene a partir de una molécula única que producimos todos los mamíferos que contiene información inmunológica que puede ser transferida de un sistema inmunológico a otro, lo cual significa que el cuerpo puede pedir prestada la educación inmune que necesita para reconocer, responder y recordar las amenazas indeseables y proveer un fuerte apoyo al sistema inmunológico.

Como usted puede ver, no hay cura mágica ni un solo suplemento ni una única forma de evitar la enfermedad o darnos energía, sino muchas cosas que podemos hacer para evitar las enfermedades y específicamente la infección por la Influenza.