Los Peligros del Azucar

Desde hace algunos años, se ha venido insistiendo en lo dañino que es el consumo excesivo de azúcar blanco para la salud, como lo advertían los científicos en libros, como aquel que revolucionó la nutriología, Los Peligros del Azúcar Blanco.

Debido al imparable incremento de personas diabéticas y de enfermedades crónicas, se siguen enfocando los estudios científicos al azúcar refinado, ahora en relación a la flora intestinal. El sorprendente hallazgo, es que el consumo de alimentos grasosos, como la comida rápida actual, en combinación con alimentos preparados con azúcar blanco, dan como resultado una alteración en la composición bacteriana del intestino, que contribuye a que quien los consume, aumente de peso paulatinamente, lo cual explicaría el aumento de niños con sobrepeso y el alto desarrollo de la obesidad.

La participación de la flora intestinal en el mantenimiento del peso, es un tema de investigación para los científicos, y ya están comprobando que cuando se altera el delicado equilibrio en la flora intestinal, y se agotan las llamadas bacterias ?buenas?, se dificulta la digestión adecuada de los alimentos y de la asimilación de nutrientes en la sangre, que provoca, además de una cantidad de productos sin digerir (que el cuerpo es incapaz de procesar), una gama de enfermedades intestinales que pueden ir desde el estreñimiento crónico, enfermedad irritativa del colon, diverticulosis, colitis, hasta cáncer de colon; que favorecen a su vez, el desarrollo de muchas enfermedades crónicas.

Dentro de los estudios científicos, para revertir este proceso, se ha probado de todo, desde la implantación de bacilos lácticos, bacterias buenas y malas, para llegar a la conclusión de que la mejor respuesta es la que el cuerpo da naturalmente cuando se sigue una dieta que incluye, alimentos con poca grasa y abundancia de vegetales frescos.

La conclusión a que llegan estos estudios, es que la base de la salud humana está en la alimentación y su calidad, así como en la salud del intestino, cuyas colonias bacterianas fueron diseñadas por la naturaleza, para procesar los nutrientes y que el cuerpo pueda hacer buen uso de ellos. Cuando este delicado equilibrio se sale de balance, todo el cuerpo queda en peligro de desarrollar enfermedades, incluyendo la obesidad.

Los sustitutos naturales del azúcar blanco son la miel de abeja, la miel de agave, el piloncillo, la estevia y las frutas. Entre los sustitutos artificiales, el menos dañino es el que se conoce como splenda, pues el aspartame es conocido por sus efectos venenosos, debido a que el alcohol de madera que contiene se convierte de formaldehido, que es un veneno para el sistema nervioso causante del aumento de esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas.