Refrescos y Obesidad

Si usted es de las personas que acostumbra tomar uno o dos refrescos al día y piensa que aunque malo, poco no hace daño; piénselo otra vez.

La verdad, es que los mexicanos estamos bebiendo refrescos embotellados como si fuera agua y ya hemos logrado el poco honroso lugar de ser uno de los países con mayor consumo de estas bebidas.

Uno de los mayores riesgos que se corren con el consumo regular de refrescos, es el de aumentar la posibilidad de desarrollar obesidad en poco tiempo. Esta posibilidad se vuelve realidad, porque a diferencia del agua, con cada vaso de refresco embotellado, se ingieren ¡17 cucharaditas de azúcar! Y tan sólo tomando una lata de refresco al día, estaremos consumiendo 20 kilos de azúcar al año.

Los refrescos son un peligro latente para la salud, especialmente la de los niños y jóvenes que los beben en la escuela y en la casa sin saber que ese hábito es uno de los principales factores de la obesidad.

Los padres de familia, deben solicitar a las autoridades educativas y a los mismos maestros y directores de escuelas, que no permitan la venta de refrescos en la escuela para disminuir en parte el consumo de estos productos. Además de brindarles información a los niños desde pequeños, sobre los peligros de los productos chatarra, entre los que destacan los refrescos azucarados para que comprendan los grandes peligros para su salud que encierra su consumo.