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Cómo Adelgazar Según su Tipo de Sangre


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La dieta según el grupo sanguíneo fue dada a conocer por dos naturópatas norteamericanos, los Dres. James y Peter D´Adamo, padre e hijo, quienes afirman que de acuerdo a su tipo de sangre, se puede indicar la forma de comer de una persona, para recuperar el peso que le corresponde.

Según este método, al adaptar la alimentación de acuerdo al grupo de sangre, se perderá peso, mejorará el sistema inmunológico, retrasará el envejecimiento y sanará de sus enfermedades.

Este sistema se basa en la creencia de que según los alimentos que se consuman y el grupo de sangre, se produce una reacción química en el organismo, capaz de beneficiar a la persona o causar efectos adversos. Esta es la razón de que al seguir el tipo de dieta que le corresponde, se puede bajar de peso y mejorar la salud en general.

Los tipos de sangre son cuatro: A, AB, B y O, a continuación detallaremos cada uno de estos grupos sanguíneos, iniciando con el grupo O, que es el más común en nuestra población.

Aproximadamente hace 50,000 años, los primeros pobladores del mundo fueron cazadores y recolectores, en quienes prevalecía el tipo de sangre O y cuya alimentación era casi exclusivamente de carnes rojas y ausencia de granos y productos lácteos. Estos pobladores llevaban una vida muy activa, pues se caracterizaban por ser nómadas sin establecer un lugar de residencia fijo, viajaban detrás de las manadas de animales que migraban constantemente y por tal motivo su vida era vivida con ejercicio físico intenso que les favorecía para metabolizar la carne consumida.

Se cree que quienes poseen este tipo de sangre son más proclives a desarrollar problemas digestivos debido a la alta secreción de ácidos estomacales. Por su alimentación, pueden ser más propensos también a desarrollar artritis e hipertiroidismo debido a un sistema inmunológico hiperactivo.

A las personas con este tipo de sangre, los productos que contienen trigo y productos lácteos, les producen inflamación silenciosa que termina por desequilibrar el sistema inmunológico.

La Sangre Tipo A

Este tipo de sangre comenzó a desarrollarse hace 25 o 30 mil años, cuando el hombre cambio su estilo de vida al comenzar a cultivar la tierra y a consumir otro tipo de alimentos además de las carnes de caza y también bajó su nivel de actividad física para convertirse en sedentario.

Las personas con sangre tipo A, se llevan mejor con una dieta de tipo vegetariano para perder peso, con abundancia de granos integrales como la dieta macrobiótica. Estas personas no producen mucho ácido clorhídrico y generalmente la carne y los derivados de la leche les caen mal y no les van las dietas altas en proteínas.

Se cree que en este tipo sanguíneo hay mayor propensión al cáncer, a las enfermedades cardiovasculares y a la diabetes.

Sangre Tipo B

Hace 15 ó 10 mil años, al mezclarse los individuos de tipo de Sangre O con los de sangre tipo A, comenzó a desarrollarse el grupo B. A estas personas les cae mejor la dieta que incluya productos lácteos, un poco de carne roja y algunos granos. El pollo no les va bien.

Las personas con este grupo sanguíneo suelen sufrir infecciones de las vías urinarias y desarrollan enfermedades de tipo viral. Debido a que este tipo de sangre puede metabolizar los productos lácteos y la mayoría de los alimentos, son capaces de perder peso sin esfuerzo al eliminar de su dieta los cacahuates, el maíz, trigo y frijoles.

Tipo AB

Aunque este tipo de sangre suele ser raro y de más reciente evolución, hace sólo 1,500 años, se adapta más fácilmente a una dieta muy variada que combina los beneficios de los demás grupos sanguíneos. En estas personas, la digestión de la carne no es tan buena como la de los mariscos, productos lácteos, trigo, granos enteros y soya.

Quienes poseen el tipo AB, si desean adelgazar y mantener su peso, les conviene consumir pescados y mariscos, productos lácteos, nueces y granos.

A manera de guía, transcribimos los alimentos y lineamientos que se recomiendan para cada tipo de sangre.

Tipo de Sangre O

1) Consumir frutas y verduras en abundancia pero reducir el consumo de las crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, berzas...) y las hortalizas de la familia de las solanáceas (berenjenas, patatas, etc.) excepto los tomates.

2) Consumir carnes magras equilibrando esa aportación con verdura. Deben evitar sin embargo la carne de cerdo, los embutidos, las carnes en conserva y los alimentos en salazón.

3) Consumir pescado y marisco a excepción de pulpo, salmón ahumado, arenques en salazón, caviar y pez gato así como el pescado salado, secado o en conserva.

4) Limitar o evitar el consumo de leche, lácteos, quesos y huevos. Están en cambio permitidos la mantequilla, los quesos frescos magros y los quesos de soja.

5) Eliminar todo producto que contenga trigo y limitar los que llevan maíz y cereales.

6) Evitar las bebidas gaseosas, las colas y el café prefiriendo el té.

7) Practicar alguna actividad física de forma regular. Les van mejor los deportes competitivos que requieren intenso esfuerzo físico.

8) En presencia de problemas utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de diente de león, menta, olmo, fucus, tila, alholva, regaliz, lúpulo y rosa canina. Y evitar las de equinácea, áloe, bardana, genciana, barba de maíz o ruibarbo.

Cabe añadir que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo 0 son el gluten del trigo, el maíz, los frijoles, las lentejas y las crucíferas (coles, coliflor y coles de Bruselas). Por el contrario, favorecen la pérdida de peso las algas marinas, la sal yodada (de forma muy moderada), los pescados y mariscos, la carne de hígado, las espinacas y el brócoli.

Tipo de Sangre A

1) Basar su dieta en el consumo de fruta, cereales, legumbres y verduras.

2) Consumir pescado sólo en pequeñas cantidades (carpa, mero, bacalao, merluza, salmón, sardina, trucha) excluyendo los pescados planos como el lenguado y la platija.

3) Limitar o evitar el consumo de carne pero evitando los embutidos, las carnes -especialmente si están en conserva- y los alimentos salados o ahumados (embutidos, carnes en conserva, alimentos en salmuera).

4) Evitar el consumo de leche y productos lácteos. En cambio, la soya y sus derivados le son particularmente beneficiosos.

5) No consumir alimentos precocinados.

6) Consumir de forma habitual semillas oleaginosas y frutos secos pero evitando las nueces brasileñas y los pistachos.

7) Reducir el consumo de productos a base de harina de trigo.

8) Practicar actividades físicas relajantes (yoga, Tai-Chi, bicicleta, natación, excursiones?).

9) Utilizar en caso de malestar, productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, valeriana, áloe, bardana y espino albar pero evitar la barba de maíz y el ruibarbo.

Cabe agregar que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo A son las carnes, los alimentos lácteos, las habas y el exceso de trigo favoreciendo el adelgazamiento los vegetales, los aceites vegetales, la soya y la piña.

Tipo B

1) Llevar una dieta variada y equilibrada.
2) Consumir abundantes frutas y hortalizas de hoja verde.
3) Consumir carnes magras pero evitando las de pollo y cerdo así como los embutidos.
4) Consumir pescado pero evitar los mariscos. No se recomiendan los camarones, los cangrejos, la langosta, los mejillones, las ostras, las almejas, el pulpo, las anchoas, la anguila y los caracoles.
5) Consumir huevos, leche y productos lácteos (es el único que los tolera bien).
6) Limitar los productos a base de trigo y maíz.
7) Limitar el consumo de semillas y frutos secos.
8) Practicar actividades físicas moderadas y equilibradas como los ejercicios aeróbicos, la bicicleta, la natación, el yoga o el tenis.
9) Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de salvia, menta, ginseng, eleuterococo o regaliz pero evitar las de tila, lúpulo, ruibarbo, áloe, barba de maíz y alholva.

En cuanto a los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo B son el maíz, las lentejas, los cacahuetes, las semillas de ajonjolí, el trigo y el trigo sarraceno favoreciendo el adelgazamiento los vegetales de hoja verde, el té de palo dulce, la carne -especialmente la de hígado-, los huevos y los lácteos.

Tipo AB

1) Limitar el consumo de carnes rojas y evitar las carnes en conserva o ahumadas así como los embutidos.
2) Consumir pescado y marisco pero evitando la langosta, los camarones, los cangrejos, las ostras, las almejas, el pulpo, las anchoas y la anguila.
3) Evitar el consumo de productos a base de harina de trigo y limitar el consumo de pasta.
4) Consumir leche, lácteos y quesos... salvo cuando al hacerlo haya producción excesiva de moco con afecciones de las vías altas respiratorias. En tal caso deben suprimirse.
5) Consumir frutas -especialmente ciruelas, uvas, piña y frutas del bosque- y hortalizas en abundancia -sobre todo tomate-.
6) Preferir las grasas vegetales -especialmente el aceite de oliva- pero evitar el vinagre.
7) Eliminar los encurtidos y la pimienta.
8) Preferir las actividades físicas y deportivas relajantes que exijan sólo esfuerzos moderados.
9) En caso de malestar, utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, eleuterococo, regaliz o espino blanco pero evitar las de tila, lúpulo, áloe, barba de maíz, alholva y ruibarbo.

Terminamos comentando que los alimentos que favorecen según Peter D'Adamo el aumento de peso en las personas del tipo AB son las carnes rojas, el maíz, el trigo, el trigo sarraceno, las alubias, los frijoles y las semillas de ajonjolí, mientras favorecen el adelgazamiento las verduras, las algas marinas, los pescados, los lácteos, la piña y el tofu.
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