Revista Mundo Natural
 
 

Los Refrescos Gaseosos y Bebidas Dulces en General


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La red como fuente general de información contiene innumerables páginas, tanto a favor como en contra, sobre la conveniencia o no de consumir los refrescos embotellados. coincidentemente las páginas a favor solo nos hablan de status elevados de la sociedad y que su consumo corresponde a bellas damas y apuestos caballeros, en envidiables autos y preciosas embarcaciones u aviones; pero omiten comentar si su consumo conlleva algún beneficio a la salud (tal vez porque no la tenga), y desde luego la omisión se traslada a los efectos contrarios o perjudiciales para la misma salud.

De ninguna manera pretendo con éstos comentarios, influir en las personas a favor o en contra de su consumo, ya que el objetivo es el de informar para que con más conocimiento se tome una decisión bien informada.

Les comparto los comentarios siguientes encontrados en la red: Después de desayunar, bebes un vaso de gaseosa y partes hacia el trabajo. Te tomas una gaseosa pequeña o mediana al mediodía con la comida y por las tardes acompañas un snack con unos cuantos sorbos de esa soda que tanto te gusta. Y por las noches... déjame adivinar con qué bebida cenas.

Según un estudio reciente, las personas que consumen sodas o bebidas gaseosas a diario son más propensas a contraer enfermedades CARDIOVASCULARES (que pueden producir VÁRICES) Y OSTEOPOROSIS. Esto se da porque el hábito de la gaseosa incrementa el riesgo de desarrollar una condición conocida como SÍNDROME METABÓLICO, lo que exacerba considerablemente los riesgos de padecer cardiopatías o DIABETES, lo anterior con independencia de que ningún ser humano cuenta con órganos diseñados para procesar químicos, como es el caso de diversos endulzantes, ampliamente publicitados como de bajas calorías. Así resulta poco más que imposible para nuestro sistema catabólico (proceso mediante el cual nuestro organismo desecha las toxinas, ingresadas por la vía de los alimentos, medicinas, agua, medio ambiente, etc.) echar fuera éstos intoxicantes por lo que los mismos se van acumulando año con año, desmereciendo poco a poco nuestra calidad de vida, al dañar directamente RIÑONES E HÍGADO principalmente.

El estudio sobre las gaseosas y el síndrome metabólico

El Dr. Ramachandran Vasan, profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Boston y sus colegas evaluaron cerca de 3.500 hombres y mujeres participantes en el Framingham Offspring Study. El estudio Offspring se inició en 1971 en 5124 personas, y fue la continuación del Framingham Heart Study, lanzado en 1948. Este estudio fue publicado en la revista "Circulation" de la American Heart Association ("Soft Drink Consumption and Risk of Developing Cardiometabolic Risk Factors and the Metabolic Syndrome in Middle-Aged Adults in the Community" (Circulation 116: 480 -488; published online before print as doi:10.1161). Las preguntas sobre los refrigerios y sobre otros hábitos dietarios fueron efectuadas en tres períodos diferentes del examen: desde 1987 a 1991, de 1991 a 1995, y de 1995 a 1998. El promedio de edad de quienes respondieron los cuestionarios, considerando los tres períodos de la investigación, era de 53 años. Los investigadores encontraron, durante el primer período de examen, que aquellos que ingirieron una o más gaseosas tenían una prevalencia incrementada del 48.0% de SÍNDROME METABÓLICO y VÁRICES en comparación con aquellos que habían bebido menos de una al día.

En consecuencia, los investigadores comenzaron a observar al consumo de gaseosas y el riesgo de las personas de desarrollar cada uno de los cinco criterios del SÍNDROME METABÓLICO y VÁRICES. Aparte de la presión arterial elevada, el riesgo de desarrollar los otros cuatro factores se incrementó entre un 20% y un 30.0% con una sola gaseosa al día. Asimismo, los investigadores encontraron una tendencia hacia un riesgo incrementado de desarrollar HIPERTENSIÓN y VÁRICES con el consumo de gaseosas, pero no fue demasiado como para considerarlo significativo. En resumen, incluso una soda al día incrementa el riesgo de desarrollar SÍNDROME METABÓLICO y VÁRICES en un 50.0%. No obstante, otros expertos afirman que son muchos los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca y que no existe suficiente evidencia como para culpar directa o exclusivamente a las gaseosas. Para ser diagnosticado de SÍNDROME METABÓLICO, una persona debe reunir tres de estos cinco criterios: HIPERTENSIÓN, TRIGLICÉRIDOS ELEVADOS, BAJOS NIVELES DE COLESTEROL HDL (QUE PROTEGE LAS ARTERIAS), ALTOS NIVELES DE GLUCOSA EN AYUNAS, VÁRICES Y CIRCUNFERENCIA EXCESIVA DE LA CINTURA. Sin embargo, este estudio aporta fuerte evidencia científica de que las bebidas endulzadas con azúcar incrementan el riesgo de síndrome metabólico y VÁRICES. Y hay que recordar que ya se ha vinculado el incremento del consumo de bebidas dulces a la epidemia de OBESIDAD y a la DIABETES entre niños y adolescentes, y al desarrollo de hipertensión en personas adultas.

El vínculo entre las gaseosas y la enfermedad cardiaca La relación entre el consumo de gaseosas y los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca pueden reflejar una conducta dietaria, ya que las personas que beben gaseosas tienen una ingestión mayor de calorías. Los bebedores de gaseosas, suelen tener patrones de vida menos saludables, representados en la ingestión de fritos y otros alimentos altos en contenido graso. Además, suelen fumar más y ejercitarse menos. Pero incluso después de ajustar la ingestión de grasas, el consumo de fibras, las calorías totales, el tabaquismo, y la actividad física, continúa existiendo una liga directa entre las bebidas gaseosas y los factores de riesgo metabólico. No podemos descartar la posibilidad de que el consumo de gaseosas sea una señal de riesgo "si lo tomamos como una conducta que promueve el síndrome metabólico" más que un verdadero factor de riesgo. Beber gran cantidad de bebidas dulces puede hacer que las personas se inclinen a ingerir más alimentos dulces, lo que sin dudas incrementará el peso y la talla de la cintura "grasa abdominal". También puede ocurrir que al beber grandes cantidades de gaseosas en la comida, llegues mucho más hambriento a la cena. Por otro lado, quien bebe bebidas gaseosas podrían estar renunciando a ingerir otra clase de bebidas más saludables, como jugos, leches y vino.

Nuevamente el espacio nos consumió, así que dejaremos para otra entrega los ejemplos de sodas light, las zero azúcar, etc., Mientras tanto para una mejor orientación puede consultar a un Naturópata competente.
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