Mejore su Circulación

Al igual que la respiración y otras funciones automáticas del cuerpo, la circulación es algo en que rara vez piensa. Cuando se está funcionando correctamente, el sistema circulatorio es como una autopista que fluye sin problemas. El tráfico se mueve de manera eficiente, los choferes hacen sus entregas a tiempo en el momento oportuno.

Un proceso similar ocurre en nuestro cuerpo. La circulación mueve la sangre por el corazón, los pulmones, las arterias y las venas, proporcionando a las células el suministro vital de oxígeno y nutrientes necesarios, y se lleva a cabo la eliminación de dióxido de carbono y otros productos de desecho. Pero si el flujo sanguíneo está obstruido, cada célula del cuerpo se verá afectada.

Los primeros síntomas de la mala circulación se notarán con sensación de obnubilación del cerebro, entumecimiento y ardor o sensación de hormigueo en los dedos de los pies o manos. Dolor en las piernas al caminar, dificultad para respirar, fatiga y frío sobre todo en las extremidades. Cuando la circulación se afecta, también se afectan otras funciones como la presión arterial y otros órganos que pueden sufrir un accidente vascular cerebral o un ataque al corazón.

La buena circulación se puede ver afectada por inflamación o por acumulación de placa y depósitos de grasa o coágulos en los vasos sanguíneos. Por eso, el estilo de vida sedentario, el sobrepeso, el hábito del tabaco y una dieta inadecuada, dañan la circulación.

Lo mejor para la Circulación: el Ejercicio
La mejor recomendación para prevenir y para tratar los problemas circulatorios, es el ejercicio. Así que va a tener que comenzar a cumplir con una dosis diaria de ejercicio de 30 a 40 minutos, que puede completar en tres o cuatro series de ejercicios de 10 minutos de duración cada una o caminatas alrededor de la manzana, un parque o área cercana a su casa. Esto en caso de que no le sea posible incluirse en un grupo para hacer aeróbicos, nadar o alguna otra actividad.

Dieta
Una buena manera de mejorar la circulación es hacer cambios en la dieta. Así que empiece por eliminar la cafeína, el alcohol y evitar aquellos productos que hacen lenta la circulación como los que contienen azúcar, almidones y grasa. Tome más alimentos con fibra (frutas, verduras, cereales) para equilibrar los niveles de colesterol. Acuérdese que de las grasas se deben evitar las ?grasas trans? (transformadas por el calor o químicos) las grasas ?saturadas? que son aceites inyectados con hidrógeno para hacerlos espesos (margarinas, mayonesas) y opte por grasas finas de pescado, aceite de oliva y monoinsaturadas como las de las nueces y almendras. Es preferible comer un poco de mantequilla y crema naturales, es decir derivadas de leche, que margarinas o cremas artificiales.