Prevención Natural del Asma y Alergias

Hace ya muchos años el doctor Iraní, Batmanghelidj, se dio cuenta de la relación tan estrecha entre el asma y las alergias y un estado de deshidratación crónico. Y aunque la relación tenía mucho de plausible, la ciencia no le apoyó en sus conclusiones. En la actualidad, se han llevado a cabo muchos estudios científicos para revisar este fenómeno y la relación descubierta, parece ser válida.

Tanto el asma como las alergias se desencadenan debido a respuestas inmunológicas anormales y bajo estas condiciones, los irritantes comunes provocan ataques de inflamación masiva que dañan los tejidos. La pregunta clave es ¿por qué el cuerpo no puede sanarse sólo? La respuesta siempre es la misma. La toxicidad o la deficiencia. Una deficiencia muy común y muy fácil de lograrse, que afecta al 80 al 98% de la gente, es la deshidratación crónica.

Deshidratación
Toda forma de vida comienza en el agua, aún el desarrollo del feto, está rodeado de agua. Y cuando hay deshidratación, se inicia de inmediato un sistema de racionamiento de agua. La histamina entra en acción y redistribuye el agua a través del cuerpo. Algunas areas del cuerpo son más importantes que otras y el orden de prioridades es el cerebro, los pulmones, el hígado, riñones y glándulas y en este orden, lo menos importante son, los músculos, huesos y piel.

La función de la histamina es asegurar que a los órganos vitales no les falte agua durante los períodos de deshidratación. Y si la falta de agua se vuelve crónica, entonces el líquido deberá conseguirse en otras regiones del cuerpo. Además, la deshidratación provoca que la histamina se vuelva muy activa y produzca síntomas que con frecuencia se confunden con enfermedades. Los síntomas más comunes de la deshidratación y de altos niveles de histamina son las alergias, el asma, la indigestión, la colitis, el estreñimiento, la artritis reumatoide, dolores de cabeza y dolores crónicos.

Es lógico que, durante el tiempo que dura la deshidratación, el cuerpo trate de conservar los líquidos evitando su pérdida. Normalmente, se pierde gran cantidad de agua a través de la respiración por el aire espirado. La histamina también controla las contracciones musculares bronquiales y puede tratar de evitar la pérdida de agua a través de la espiración, constriñendo los músculos bronquiales.

El objetivo principal de la medicina es suprimir los síntomas y raramente ataca la causa que lo provoca.



Así, al recetar antihistamínicos, se le impide al cuerpo el intento de proteger la función del órgano vital. En la actualidad se sabe que el uso continuado de antihistamínicos aumenta el riesgo de cáncer.

Con esta premisa, mejorar los niveles de hidratación es un paso importante para reducir los síntomas y los ataques de asma y alergias y de otros trastornos. Asegúrese de tomar agua pura, bien filtrada a lo largo del día. Idealmente, nuestras células deben estar saturadas de agua, tomando de dos a ocho onzas de agua cada 15-30 minutos. A lo largo del día asegúrse de tomar agua a la que le habrá añadido una pizca de sal de mar que equilibra el aporte de minerales trazo y subsana deficiencias de sales minerales.