Impotencia Sexual Masculina

Disertar sobre los órganos de la fertilidad y sexualidad, implica sin duda un gran reto, siendo por ello que lo abordaremos como lo que es; un todo, que implica también al sistema urinario, que conlleva la correcta armonía entre la Vejiga, la Próstata y los Riñones, así como la higiene física y mental y desde luego la alimentación, que desgraciadamente tiene mucho que ver con el buen funcionamiento de estos órganos; pues es conveniente consumir aquellos alimentos que no solo nos brinden salud y juventud, sino que además nos eviten envejecer prematuramente, en el caso de que carezcan de los elementos necesarios para la buena conservación orgánica; aquí le sugerimos consultar a un Naturópata competente, para que le oriente en su caso particular, cuales son los alimentos más convenientes para su Próstata tanto en primera como en segunda y tercera etapa, y en general a todo sus sistema sexual y urinario; por otro lado, el llevar una vida plagada de malas costumbres de manera invariable repercutirá en contra de tan importante sistema orgánico, dentro del cual no puede dejar de mencionarse el debido equilibrio hormonal.

Por lo que corresponde a la Próstata, existe actualmente un alto índice de mortalidad por Cáncer de Próstata, de ahí que merezca una especial atención, específicamente su circulación sanguínea como causa más frecuente de la impotencia, destacadamente la circulación arterial Genitovesical que permite la irrigación a la mayor parte de la Próstata, sin restar importancia desde luego a la circulación pudenda interna y la hemorroidal. En las infecciones urinarias especialmente las crónicas, facilitan que la Próstata almacene en su interior como una esponja a todos los gérmenes causantes de las infecciones, ya que no pueden ser eliminados en su totalidad por los antibióticos, pero no solo las infecciones urinarias afectan a tan importante glándula, ya que tal fenómeno se repite incluso con las infecciones de sitios ilógicos como: dientes, anginas, faringe, nariz, oído, intestino, etc. Así pues, aguas con la Próstata, ya que es receptáculo de la enfermedad que más hombres mata después del Cáncer Pulmonar, y desde luego incide directamente en los problemas de impotencia. Ya que incluso después de operada el pronóstico más halagueño podría ser conservar la vida…pero impotente y tal vez incontinente.

Es por eso que debemos tener mucho cuidado con las enfermedades que puedan afectar a la Próstata, señaladamente la gonorrea o blenarrogia, que conllevan diversas lesiones residuales que afectan directamente a la Próstata, incluyendo a todos los elementos tóxicos, condimentos y desde luego elementos químicos suministrados como aditivos a los alimentos, que si bien es cierto actualmente son legales, nadie menciona que se ha descubierto que más de mil de ellos son portadores de sustancias potencialmente cancerígenas, con el riesgo de contaminar nuestra energía vital y perjudicar a la Próstata. Aunado a lo anterior debe considerarse las respuestas hormonales, pero especial cuidado con las enfermedades tales como la prostatitis, prostatitis bacteriana aguda y crónica, tumores o crecimiento prostático, así como sus respetivas y posibles complicaciones de cada una de ellas.

Nadie debería padecer de la Próstata y menos de impotencia sexual, cuando los recursos herbales son tan abundantes y se encuentran disponibles. Entre las plantas medicinales (herbolaria) más importantes para mejorar la función de la Próstata, se pueden mencionar en orden alfabético las siguientes: Árnica y ortiga, bejuco, brusca, buco, cabellos de elote o barbas de elote, ciprés, cola de caballo, cola de ratón, damiana, diente de león, dulcamara, encino, escutelaria, espina de burro, fenogreco, filipéndula, flor de cactus, gatuna, hamamelis, hierba del Cáncer, hierba sosa, jengibre, lengua de perro, malva, moca blanca, palo azul, perejil de agua, peronilla de pasto, quirinquicho, sábila, vincaperdinca, yerba carnicera, yingsen, entre las más importantes, en cuanto a dosis, manera de consumirlas o prepararlas consulte a su Naturópata de confianza para que personalice su tratamiento.

Dentro de los medios físicos se puede utilizar; la hidroterapia, compresas frías o heladas, baños de vapor, baños de asiento helados, baño de tronco, enemas o lavativas, aplicación de hielo directo, plantas congeladas, plantas frías, helioterapia, barroterapia, etc., y en última instancia la intervención quirúrgica.

Pero, volviendo ahora al inicio, la causa más frecuente de impotencia sexual masculina, o incapacidad del hombre para realizar correctamente el acto sexual; es decir, que no logra alcanzar o mantener la erección del pene con todo y sus grandes deseos. Así la impotencia puede ser orgánica o psicológica. La primera puede deberse a la mala circulación que no permite un aporte abundante de sangre al pene, y en consecuencia la erección se presenta débil, de escasa duración y poca frecuencia; sin duda alguna, en ésta etapa la impotencia sexual masculina es fácil de resolver, ya que bastará con mejorar la circulación para que el aporte sanguíneo al pene llene abundantemente las cavidades peneales, por lo que se obtiene una erección más rígida y de mayor duración. Ahora bien si la falta de atención oportuna y correcta al problema, dio lugar al debilitamiento de los esfínteres, que son una especie de válvulas que contienen el aporte sanguíneo dentro del pene, ya no será suficiente la mejora de circulación, pues las válvulas debilitadas darán inmediata salida a la aportación sanguínea de manera que la erección será por consiguiente de fugaz duración, por lo que lo procedente aquí, será reforzar éstos esfínteres para que no permitan la salida inoportuna del torrente sanguíneo contenido en el pene.

Debe agregarse que cualquier enfermedad que debilite y produzca un malestar general, como la anemia o desnutrición, alteraciones hormonales o de la tiroides, enfermedades de los genitales como la fimosis, malformaciones del orificio uretral, úlceras peneales, micropene, prostatitis, uretritis, intoxicaciones crónicas, diabetes, trastornos neurológicos, esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal, trastornos de circulación y finalmente la extirpación de la Próstata pueden ocasionar impotencia; pero también se puede ser psicológicamente impotente, ya sea por temor a las enfermedades venéreas, sentimientos de culpabilidad o vergüenza originados por una educación sexual deficitaria, temor a lastimar a la mujer joven, temor de no poder satisfacer adecuadamente a su pareja, masturbación que genera sentimiento de culpa por ignorancia, ansiedad, neurosis, envejecimiento prematuro, entre las cusas más importantes que pueden derivar además en la selectividad de parejas; es decir, que se puede ser impotente con una pareja y con otras no, etc,. Donde ya se manejan sentimientos de hostilidad ya sean manifiestos u ocultos principalmente.

Por ello es importante determinar cuales son las causas de la impotencia para de esa manera encontrarse en condiciones de orientar el tratamiento correspondiente. Acérquese al Naturópata más cerca de su corazón para obtener la orientación más conveniente.