Revista Mundo Natural
 
 

Volcán de Petróleo en el Golfo de México


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Parece ser que el gran derrame de petróleo del Golfo de México se ha venido subestimando en cuanto a su tremendo efecto negativo. Y es que los ingenieros del ejército norteamericano, están corroborando sus peores temores en cuanto a que este depósito de petróleo es tan enorme y tiene tanta presión, que será virtualmente imposible de contener.

En algunos medios estadounidenses, se reporta que científicos independientes creen que la fuga libera más de 5 mil barriles de petróleo diarios, que a la fecha habrán descargado millones de litros de petróleo al Golfo de México.

Al principio de ocurrido el desastre, los medios se apresuraron a informar que la fuga era mínima y que muy pronto se controlaría. A medida que transcurren los días y las semanas, se desmiente este dicho, pues se ve que las cosas no están bajo control y que el derrame es más serio de lo que se pensaba.

El New York Times ha reportado que se trabaja en el fondo del mar, en la colocación de un gran domo que tapará la fuga y recogerá el petróleo derramado para bombearlo fácilmente hacia la superficie.

Otros reportes hablan de que se está haciendo todo lo posible por contener el derrame y detener la fuga, aunque la compañía petrolera declara que técnicamente no fue su culpa el accidente ocurrido.

Ahora ya hablan de un plazo de tres meses para completar los trabajos que ayuden a por lo menos, hacer más lenta la fuga y con suerte detenerla por completo.

Y a propósito, la palabra “derrame” no es la más apropiada para describir lo que está ocurriendo, pues un derrame es lo que sucede cuando a un barco petrolero se le escapa parte de su carga hacia el océano. En este caso, es un volcán vomitando petróleo a presiones altísimas, que está liberando un importante volumen de petróleo al mar, que puede calcularse en millones de litros, para lo que no hay poder de ingeniería humano que lo detenga a menos que se coloque y se haga estallar una bomba atómica para tratar de cerrar el pozo.

Los ingenieros de las compañías petroleras responsables no se ponen aún de acuerdo y se echan la culpa unas a otras. Que si la colocación del concreto para fijar el pozo no se hizo de la manera adecuada, que si el depósito de petróleo era tan grande que la presión contenida fue demasiada para el equipo que la iba a contener, etc.

Otras razones que esgrimen para exculparse las compañías involucradas es que no instalaron válvulas para aguas profundas que hubieran actuado como un último recurso de protección para sellar una fuga en caso de una emergencia. También se maneja la sospecha de que se permitió la acumulación de demasiado gas en el pozo y que fue lo que provocó el incidente.

La verdad de las causas o los errores de cálculo que permitieron este desastre tal vez nunca se sepan, pero lo que si sabemos es que no es difícil imaginar lo que ocurrirá en el Golfo de México, que puede convertirse en una amenaza ecológica de consecuencias catastróficas mundiales.

Es verdad que millones y millones de litros de crudo están inundando el Golfo de México sin que se vislumbre cuándo terminará esta fuga. Que la masiva corriente de petróleo puede llegar hacia las corrientes marinas, las cuales viajan no solo hacia la costa oriental del continente, sino alrededor del mundo, donde pueden con toda certeza destruir la industria pesquera global.

Ya el petróleo derramado va camino hacia las playas del golfo donde está destruyendo aves, peces y criaderos de ostiones. Este desastre está dañando ya a la industria de la fauna marina y a las personas cuyo modo de vida depende de ello. También está devastando la vida silvestre que muere por la alta toxicidad del petróleo. Varios ecosistemas alrededor del mundo serán impactados seriamente por este derrame, de forma que ni siquiera podemos imaginar.

No hay forma de predecir hacia donde viajará esta corriente contínua, ni donde terminará o el daño que puede causar. Teóricamente, podríamos estar presenciando el acto final de destrucción del hombre moderno hacia el planeta Tierra, porque este derrame descomunal puede iniciar un proceso de extinción global que comience en los océanos y que repercutirá también sobre los seres humanos.

No podemos vivir sin vida en los océanos. El hombre en su arrogancia, se atrevió a perforar las profundidades del vientre de la Madre Tierra y ha desencadenado eventos que pueden ser fatales si el planeta se ahoga en petróleo, lo que acabaría con la mayor parte de la población humana.

Es posible que hayamos causado ya lo que un gigantesco meteorito le hizo a los dinosaurios.
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