Tu Puedes ser tu Propio Médico

Para ser nuestro propio médico, primero debemos eliminar todos los hábitos de alimentación indeseables que tenemos, debido a la ignorancia y confusión que privan a nuestros cuerpos de su fuerza y vitalidad natural, pues provoca el agotamiento de nuestras fuerzas mentales y espirituales.

La naturaleza es capaz de eliminar los venenos del cuerpo y la putrefacción por sí mismo, sin importar si la causa del problema es física, mental o espiritual. Todo lo que se requiere para vivir sano, se logra con sólo darle a la naturaleza el auxilio que necesita, llevando una vida racional y desarrollando buenos hábitos de salud.

La mayoría de las enfermedades son una sola enfermedad: toxemia (envenenamiento del cuerpo) que de acuerdo a la parte del cuerpo donde se genera, cambia de nombre, pero la causa de toda enfermedad es la misma, auto-contaminación y vitalidad agotada.

A menos que una parte del cuerpo haya sido destruída por la auto-contaminación, la mayoría de las enfermedades pueden curarse por el propio cuerpo. Los desequilibrios químicos comienzan como una irritación que se transforma en inflamación. Después la polución del torrente sanguíneo degenera en putrefacción crónica de todo el cuerpo “obstruyendo” los sistemas.

Nuestras mentes han sido adoctrinadas para aceptar el tratamiento de la enfermedad con fármacos, y aunque sabemos que la supresión de los síntomas no sólo es inadecuada y no resolverá nuestro problema de origen, aún así aceptamos el tratamiento médico convencional. Pareciera que asistimos al “teatro de lo absurdo”.

Con la etiqueta de “curar al paciente”, el mundo médico comete el error de tratar los efectos (síntomas) creyendo que éstos son la causa del trastorno del cuerpo. Por ejemplo, si un órgano vital desarrolla un síntoma, se apresuran a retirar el órgano con cirugía. El resultado: ¡la curación! Aunque el verdadero problema, la intoxicación o envenenamiento aún está ahí.

Si se dan las condiciones apropiadas de nutrición y eliminación adecuada, el cuerpo humano puede eliminar sus propios desechos e impurezas a través del proceso de autolisis (auto disolver). Si se le da la oportunidad y el auxilio que necesita, el cuerpo puede volver a funcionar normalmente y sanar de las enfermedades.