Epilepsia, Padecimiento Antiguo

Dentro de las enfermedades que a través de los siglos han sido consideradas como controversiales, sin duda alguna LA EPILEPSIA es la menos comprendida. Muchas son las personas que han tenido que padecer de por siempre, o en alguna etapa de su vida de tan antiguo padecimiento, con una carga tan pesada y repleta de mitos y creencias, que se convierten en vasallos de la misma, o como castigados por sufrirla al mantenerse al margen de la sociedad, y luego en clientes frecuentes de los médicos y medicamentos alópatas, cuyo uso limita, para cambiar completa y desfavorablemente la vida de quien la padece. La vida es tan valiosa que no vale la pena autocastigarse por padecer una enfermedad curable como hay tantas otras, por lo que puedes deshacerte de esa gran carga.

El objetivo de estos breves comentarios, es pues el de mandar un poco de aliento, es decir, transmitir a los pacientes con Epilepsia, la esperanza de que pueden mejora su calidad de vida, que pueden romper las cadenas, que los atan al convencimiento de una incierta y próxima crisis epiléptica, con todos los malestares que ellas conllevan; por lo que se trata de elevar la autoestima, que crean más en ellos mismos, y sobre todo que se deshagan de falsas creencias que han venido limitando su desarrollo. Pido disculpas por anticipado, por no compartirles o tocar a fondo temas tan importantes como: ¿Cuáles son sus causas?, ¿Por qué se presenta?, ¿Qué pasa dentro de tu cerebro que te mantiene susceptible a éstos ataques?, ¿Qué sucede dentro de tu cuerpo?, etc., pero sobre todo delimitar con exactitud, lo que es realidad en la EPILEPSIA y lo que no lo es, para que a partir de lo que si es real, de todos éstos mitos y creencias, te encuentres en condiciones de enfrentarla con éxito, al convertirte en un ser humano más poderoso que la misma EPILEPSIA. La razón por las que no se puede tocar a fondo éstos temas, es la falta de espacio que se destinó para estos comentarios.

Sin duda alguna el Sistema Nervioso Autónomo, gobierna y controla todas las funciones del ser humano, incluyendo las inconscientes. Sobre el particular, es frecuente encontrar algunos autores que comparan al Sistema Nervioso, con una enorme central eléctrica, o con el funcionamiento de una computadora de las más modernas, en lo personal no estoy de acuerdo con ninguna de estas comparaciones, pues considero incluso un sacrilegio tan subjetivas comparaciones, ya que ni todas las centrales eléctrica, o todas las más modernas y grandes computadoras juntas, ni remotamente podrían, tan siquiera tratar de igualar la precisión, autonomía y sutileza, del trabajo del cerebro humano, que con enorme prestancia detecta estímulos y transmite informaciones, al atender y satisfacer las necesidades vitales de cada órgano, vísceras acopladas, glándulas, etc., y además ejecuta todos los estímulos que ordenadamente recibe, a los que podríamos agregar: sentimientos, pensamientos y razonamientos. Es por eso innegable que la EPILEPSIA debemos encuadrarla dentro de tan importantes funciones del Sistema Nervioso autónomo S.N.A.

Pero ¿Qué es la EPILEPSIA?, se presenta cuando ocurre una actividad eléctrica anormal dentro del cerebro, que origina un cambio involuntario, de una o varias funciones del organismo, la crisis puede durar desde unos segundos hasta varios minutos, y se han llegado a identificar hasta 20 tipos diferentes de crisis epilépticas, ya que sencillamente sus efectos o crisis se deben a una orden inesperada del S.N.A, mejor conocida como una alteración neurológica, dado que se trata de el desarreglo de un número equis de células nerviosas, con la presencia de una descarga anormal de impulsos nerviosos que son recidivantes y paroxísticos, lo que lleva al mal funcionamiento de otras células, causando a su vez, todo ese conjunto: movimientos involuntarios mejor conocidos como convulsiones; e incluso en ocasiones la pérdida de la conciencia.

Por regla general en los infantes que presentan convulsiones en los primeros años de su vida, se va reduciendo su intensidad y frecuencia de las mismas conforme se desarrollan, desapareciendo para la edad adulta, siendo aproximadamente la mitad de estos casos donde la sintomatología desaparece antes de cumplir los 10 años de edad, pero de hecho ninguna persona se encuentra exenta de presentar convulsiones bajo distintas circunstancias, pues unas personas nacemos o adquirimos un sistema, cuya umbral convulsivo nos hace más o menos resistente a las convulsiones, cuyo detonante obedece a diferentes causas que hasta la fecha aún no se encuentran muy claras; por lo que puede afirmarse con certeza: que no es una enfermedad contagiosa, que no existe retraso mental de por medio y que tampoco existe daño motor. Desde luego algunos pacientes con retraso mental, pueden presentar crisis epilépticas lo cual no quiere decir que invariablemente deba existir una discapacidad mental.

Existen crisis epilépticas accidentales, aisladas o únicas, incluso con convulsiones, o su repetición más o menos frecuente durante el curso de una enfermedad aguda, como podría ser: la encefalitis, fiebre elevada, intoxicación por agentes tóxicos o accidentes que conlleven contusiones cerebrales, las cuales no deben considerarse como diagnóstico de EPILEPSIA, pues de hecho cualquier persona en un momento dado puede presentar EPILEPSIA, marcadamente bajo circunstancias especiales, ya que todos contamos con un umbral convulsivo, cuyos efectos provienen de diferentes y variadas causas, siendo entre las más importantes: los traumatismos cerebrales, intoxicaciones, lesiones cerebrales, derrames cerebrales, etc., sin discriminación de raza, edad, religión, posición social, inteligencia o sexo. Igualmente tampoco se considera EPILEPSIA a las crisis relacionadas con: vértigos, mareos, síncopes, trastornos del sueño o las llamadas pseudocrisis.

Lo que queda fuera de toda conjetura, es que la EPILEPSIA no se presenta como consecuencia de expresiones de castigo divinas, mágicas, malignas o satánicas; por lo tanto no se trata de una enfermedad sobrenatural, pues como ya quedó asentado, sus crisis obedecen a la activación irregular y repentina de determinadas neuronas, y dependerá de la ubicación de estas descargas, la presentación de sus manifestaciones. Desde luego es falso que las crisis recurrentes van destruyendo las neuronas del cerebro, ya que pasada la crisis recuperan sus funciones, pero lo que es importante es bajar su frecuencia, como también es cierto, que no se trata de una enfermedad incurable, pues se hace posible regresar el funcionamiento cerebral a la normalidad, mediante una vida sana y equilibrada y desde luego retirando todos los productos químicos que dañan principalmente al cerebro. La recomendación desde luego, es la eliminación de la comida chatarra y la ingesta de productos químicos, asesórese de un naturista o naturópata de su confianza., ya que el desconocimiento real de lo que es la EPILEPSIA, así como la forma de enfrentarla, se encuentra en la falta de educación para la salud pedagógica y social de la población, ya que por ser un padecimiento súbito, produce un rechazo a sufrirla, e incluso de quien la padece.

Para que el diagnóstico de EPILEPSIA suceda, se debe primero identificar correctamente el tipo de crisis que presenta el paciente, para poder diferenciarlas de otras alteraciones paroxísticas no epilépticas, se deberá contabilizar la repetición con aparición súbita y frecuente de crisis convulsivas y su duración, pérdida sostenida de la conciencia y si existe dificultad respiratoria, afectación de coordinación física, de la visión u de otros sentidos, etc.