Limpieza del Rostro

Debido a que la piel del rostro es la más delicada de nuestro cuerpo, debemos cuidarla para que se mantenga sana y en buenas condiciones toda la vida.

La limpieza de la piel de la cara por tanto es fundamental para su belleza. Debe limpiarse por lo menos dos veces al día como parte de su mantenimiento. Al limpiarla, no debe estirarse y los movimientos de limpieza, serán siempre hacia arriba. Se debe aprovechar estos momentos de limpieza para activar la circulación, utilizando las yemas de los dedos en movimientos circulares.

En el mercado actual están de moda las esponjas para la cara y algunos tipos de cepillos para la limpieza del rostro, pero aunque no es necesario su uso, es deseable en algunas ocasiones, como cuando deseamos exfoliar la piel para retirar las células muertas, activar la circulación o aplicar algunas mascarillas.

Las esponjas marinas naturales son especialmente eficaces para exfoliar. Debemos tomar en cuenta que no todas las pieles toleran tratamiento de exfoliación diario, por eso esta limpieza más profunda debe hacerse dos o tres veces por semana. En caso de pieles demasiado delicadas o muy secas la exfoliación será una vez por semana.

Cuando se usan cepillos o esponjas para la limpieza, es fundamental mantenerlos limpios de bacterias, lavándolos perfectamente después de usarlos y dejándolos secar en un lugar donde puedan respirar.

Astringentes y Lociones
El uso de astringente es deseable pero no indispensable. La función tradicional del astringente ha sido eliminar los residuos de la limpiadora y ayudar a cerrar los poros y es excelente en las pieles grasas. Para los otros tipos de piel una buena loción tónica después de la limpieza será suficiente.

Exfoliador
Dependiendo del tipo de piel optaremos por el proceso de exfoliación. Ya mencionamos que las pieles grasas se benefician de una exfoliación tres veces por semana y las pieles delicadas o secas sólo una vez por semana.

PREPARA TU EXFOLIADOR EN CASA
El limón y la leche en polvo contienen ácidos alfahidróxidos (AHA) que eliminan las células muertas en la piel seca, dañada y áspera. Además reducen las arrugas finas y las manchas de una manera totalmente natural. Mezcla una taza de leche en polvo con el jugo de tres limones y forma una pasta. Aplícala sobre la piel de tu rostro, tus codos, rodillas y pies y frótala. Espera unos veinte minutos y después limpia con una esponja.