La Psoriasis

La Psoriasis, ocasiona una terrible comezón e incluso dolor en las placas de la piel de la persona afectada; pero sin duda alguna éste es el menor de los males, pues la estética y los estigmas sociales, convierten a éste padecimiento en una losa muy pesada para su carga; ya que quien la padece paralelamente se le disparan una serie de emociones, que paulatinamente van minando su autoestima, y por consiguiente su calidad de vida, muy en especial cuando las personas de su alrededor, erróneamente consideran que puede ser contagiosa, por lo que se concluye que ésta enfermedad no solo afecta la salud en general y en lo particular de la piel, ocasionando también un daño psicológico en la mayoría de los pacientes por el rechazo de los demás, que los obliga a AUTORELEGARSE, afectando su estima y el sentimiento de seguridad personal. Sin embargo, mediante la medicina naturista, la Psoriasis puede ser prevenida e incluso controlada, por lo que las personas pueden recuperar la salud de su piel y por ende su calidad de vida. Por anticipado pido disculpas a los lectores si consideran que el tema se trata de una manera superficial, pero el espacio disponible así lo obliga.

Siendo la Psoriasis una alteración crónica de la piel, que representa el órgano mas extenso del organismo (lo recubre en su totalidad), nos envuelve y nos protege, con efecto bactericida que protege de agentes patógenos, donde se presenta una excesiva multiplicación de células de la misma, que originan la aparición de placas de color rojizo, presencia de zonas inflamadas, que suelen cubrirse de escamas platinadas en las palmas de las manos, brazos, cuero cabelludo, codos, rodillas, la parte inferior de la espalda y las uñas principalmente, sin que el resto de la piel quede a salvo. Afecta también a las mucosas y seguido se asocia con su principal complicación la artritis. Su causal directa no es bacterial o viral por lo que no puede generar contagios. Cabe recordar aquí la importancia de las funciones de la piel, para el equilibrio de las funciones y la salud, ya que la piel se encarga del intercambio entre el medio interno y el externo, siendo además una estupenda barrera (o primera capa, según la medicina tradicional China), de fotoprotección o sistema de defensa, o barrera que impide la entrada de sustancias nocivas al organismo, se encarga de la termorregulación y la protección mecánica y química del cuerpo, la sensibilidad y la percepción, evita la pérdida no programada de agua y electrolitos y bloque la penetración de moléculas indeseables. No debe olvidarse que a través de la piel, el organismo desecha infinidad de toxinas dañinas de nuestro interior, siendo además un excelente sistema de diagnóstico que pone en evidencia nuestras enfermedades internas físicas o emocionales.

A la fecha, seguimos desconociendo el origen causal de la Psoriasis, pero queda fuera de toda conjetura, que se trata de una enfermedad que afecta el Sistema Inmunológico del paciente. En cuanto a la genética ya se ha localizado un gen, que cuando se altera influye o detona la aparición de la enfermedad; de dónde se desprende que la herencia juega un papel importante, habiéndose establecido ya, que cuando uno de los padres es Psoriásico, uno de cada 8 hijos puede desarrollar la enfermedad, e igualmente si ambos padres se encuentran afectados, las probabilidades se incrementan a uno de cada 4 hijos, sin que lo anterior se presente forzoso, pues puede ocurrir que se herede la alteración genética, sin que llegue a desarrollarse la enfermedad, debido a la intervención directa de factores externos, algunos hasta ambientales.

Se han estudiado a grupos grandes de gemelos, donde al menos uno de ellos padece de Psoriasis, y la concordancia de la enfermedad para los que no presentan la misma estructura genética fue del 23.0%, mientras que los que comparten la misma estructura genética, por haberse desarrollado a partir de la misma célula es del 70.0%; es decir 30.0% menos de lo que se suponía podría esperarse genéticamente; por lo que el factor genético se presenta insuficiente para desarrollar el padecimiento, así, es evidente la interrelación con los factores ambientales, surgiendo de3 esa manera la posibilidad de evitar su desarrollo al eliminar otros factores.

No debe quedar en el tintero la mención: a las infecciones bacterianas por streptococus, mal o multitratados, presentando algunos pacientes el llamado fenómeno de Koebner, o sea que después de una lesión en la piel, como un raspón o un simple rasguño, se desarrolla una placa de Psoriasis, sobre y con la forma del área dañada. De la misma manera se ha venido asociando el uso indiscriminado de múltiples fármacos o medicinas, destacando entre ellos el litio, los betabloqueadores, antipalúdicos o la supresión con corticoesteroides, estos últimos muy socorridos o utilizados por la medicina alópata. Debe considerarse también a los hábitos alimenticios inadecuados, que pueden orillar a que el paciente desarrolle una infección crónica del Sistema Inmunológico, que por lo regular van seguidos de alergias o daños a la autoinmunidad. El estrés, la depresión, tabaquismo y alcoholismo, se presentan igualmente como factores determinantes, en el desarrollo o incremento de la severidad de la enfermedad.

La Psoriasis no se trata de una simple erupción cutánea, por el contrario, es una enfermedad que puede llegar a ser dolorosa y de larga evolución, pero no debe confundirse con otros tipos de dermatitis como en el Lupus Eritematoso Sistémico, Pitiriasis Rosada o Dermatitis medicamentosa, entre las más importantes; y en México se refleja en el 10.0% de la consulta dermatológica, afecta por igual a hombres que a mujeres, siendo más precoz en las primeras, o con pacientes con antecedentes familiares, lo mismo se puede presentar en la infancia que en personas mayores de 70 años, habiéndose establecida la media en los 29-30 años. Afecta más frecuentemente a las personas de piel blanca, rara vez a los mestizos y negros, mientras que en los indígenas es más rara aún, presentándose variados tipos de Psoriasis, aunque los entendidos de la materia hablan de distintas formas de presentación, que clasifican según su gravedad, forma y patrón de las escamas, de las que se identifican al menos nueve variaciones, como: Psoriasis leve, moderada, grave, en placas, en gota, inversa eritrodérmica, pustular generalizada, pustular localizada y acropustulosis.

Debe asentarse que dentro de la medicina alopática o común que conocemos, y que se imparte en la mayor parte de los consultorios médicos, ISSTE, IMSS, Pensiones Civiles, etc., no existe algún tratamiento que permita la curación total de la Psoriasis, por lo que se sugiere combinarla con tratamientos herbolarios exentos de compuestos químicos, que puede prescribir su naturista o naturópata de confianza; pero desde luego debe procurarse evitar los factores de riesgo, entre los que cabe destacar: Los traumatismos; infecciones en especial de las vías aéreas; los fármacos o medicinas con compuestos químicos, destacadamente aquellos que contengan Litio, los antimaláricos o antiinflamatorios; los factores Psicológicos como la ansiedad o el estrés emocional; los factores climáticos; los factores metabólicos como las dietas pobres en Calcio o la ingesta excesiva de alcohol; los factores endocrinos; y aunque menos frecuentes deben agregarse la automedicación, obesidad, falta o exceso de luz solar, estrés y rosamiento, rascadas o fricciones frecuentes de la piel.

Lo mejor, sin duda alguna que debe hacerse, es procurar mantener buenas condiciones generales de salud y equilibrio armónico interno de órganos y vísceras acopladas, lo cual evitará que se altere la función del Sistema Inmunológico, mantener buen equilibrio mental, hábitos que nos eviten accidentes traumáticos, y desde luego buenos hábitos alimenticios con ausencia total de la comida chatarra, o químicos alimenticios, lo cual evitará que se dispare la inflamación y la reproducción descontrolada de las células de la piel, que generan las placas de Psoriasis.