Mezquite para la Diabetes

En aquellos ayeres, cuando éramos niños y los días de campo era el paseo familiar obligado los domingos, mamá preparaba la merienda en una gran canasta y adultos y niños, papás, tíos y primos emprendíamos el paseo al “campo”.

Ya en el sitio escogido para acomodarnos, por lo general debajo de la sombra de un árbol, las señoras se entretenían en buscar plantas o cáctos para llevar a casa y los niños en probar los frutos de unos arbustos enormes y espinosos que tenían unas vainas color morado, largas y esbeltas que abríamos para comer sus semillas jugosas y dulzonas. Estos eran los mezquites.

El mezquite se da perfectamente en el norte de México y con su dulce y escasa pulpa se prepara una miel que ahora se sabe, es capaz de estabilizar los niveles de azúcar en los diabéticos.

Esta humilde planta desértica que crece de forma silvestre en los campos y en la orilla de los caminos aunque sólo es muy conocida por su madera que se utiliza para perfumar y para encender fogatas y acelerar el encendido del carbón en las norteñas “carnes asadas”, debe considerarse como un súper alimento por las cualidades nutricias de sus semillas con las que se prepara la miel de mezquite.

Este “árbol de la vida” tiene muchos usos, los indios americanos lo usaban para preparar té, jarabe, harina, medicinas y hasta tela, por tanto, del mezquite se pueden utilizar todas sus partes.

Por sus cualidades calmantes y antisépticas, la savia del mezquite se usa como “gotas para los ojos”, así como para tratar heridas abiertas y problemas de la piel como quemaduras. También se prepara un “consomé” muy” útil para suavizar la garganta irritada. Con sus hojas y savia también se preparan estos mismos remedios. La raíz y la corteza tienen también propiedades antibacterianas y antivirales.

La harina que se prepara con las semillas de mezquite es la parte más nutritiva, que los indios americanos han utilizado durante siglos: las vainas se secan y se muelen para convertirlas en harina, que es rica en fibra y en proteína. También contiene calcio, magnesio, potasio, hierro, zinc y el aminoácido lisina y tiene muy poca cantidad de grasa.

Lo mejor de sus propiedades, tal vez sea que contiene elementos que ayudan a estabilizar los niveles de glucosa en la sangre, puesto que sus azúcares consisten en fructosa y no requieren de insulina para utilizarlos y gracias a sus fibras solubles como la goma galactomanina, que requiere de 4 a 6 horas para digerirse, tres veces más de lo que tarda el maíz o el trigo. Por estas razones y porque contiene Quercitina, que es un fitoquímico con propiedades antidiabéticas, es que reseñamos hoy al mesquite.

Otros fitoquímicos presentes en el mezquite son la serotonina (antidepresivo), Apigenina (antialérgico, antibacterial, antiviral y antiinflamatorio), Isorhamnetina 3-diglucósido (defensa del hígado) L-arabinosa (excelente fuente de azúcar) y Triptamina (para combatir las amibas).

Hay varias formas de usar el mezquite, como harina, como miel, como bebida, como mermelada o mezclada con otras harinas para preparar tortillas o pan y como substituto del azúcar.

Los mezquites crecen rápidamente, dan buena sombra en hábitats donde otros árboles no prosperan. Siendo una leguminosa, hace fijación de nitrógeno en el suelo donde crece.

La madera del mezquite es dura, usándose para muebles e implementos. Como leña, arde lentamente. Como barbacoa, el humo de la madera agrega un aroma distinto a la comida. Además, las flores dan un néctar para las abejas. Las hojas de mezquite se usan medicinalmente; la infusión con sus hojas se usa en enfermedades de los ojos.

Las semillas del mezquite se secan y se mezcla con harina, dando un dulce y mantecoso aroma a pan caliente, o usado para hacer mermelada o vino.