¿Usted, cree en los Angeles?

Dicen quienes han hecho suyo el estudio de los ángeles, que son seres espirituales, lo que quiere decir que no están hechos de carne y hueso como nosotros y que siempre están anhelando que los humanos solicitemos su apoyo, el cual otorgan con toda bondad, y que su poder es enorme para interceder ante Dios.

A muchos de nosotros, cuando éramos niños nos dijeron que todos poseemos un ángel guardián que nos cuida todo el tiempo, para que no nos pasen cosas malas y sabíamos que durante la noche, nuestro ángel guardián siempre nos acompañaba en la cabecera de nuestra cama. También, desde niños nos fue enseñada la oración al ángel de la guarda que dice así: Angel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María.

La creencia en este ángel de la guarda, especialmente para los niños se ha mantenido, debido a las palabras de Jesucristo afirmando que los ángeles custodian a los niños, según se cita en las Escrituras. Eso era cuando éramos niños. Pero en la edad adulta. ¿cuántos de nosotros creemos todavía en los ángeles?

A juzgar por la profusa literatura sobre ángeles y las figuras que los representan, los ángeles son una presencia constante en el mundo, pues no hay lugar a donde vayamos donde no encontremos una figura de ángel ya sea humanizada o estilizada, lograda en diferentes materiales, desde pasta, cerámica, porcelana, cristal, metales, madera, etc.

También se han filmado películas con el tema de uno o varios ángeles y fue grabada hace muchos años una canción que tuvo mucho éxito que lleva por título Creo en los Angeles.

Haciendo una consulta rápida en internet sobre ángeles, he encontrado más sitios y charlas sobre ángeles que sobre otros temas más terrenales. Hay quienes dan testimonio de sus encuentros con los ángeles, de cómo cierta persona que estaba muriendo se le apareció su ángel guardián para guiarlo en su tránsito de la vida a la muerte y por algún asunto pendiente aún, le acompañó de regreso a este mundo, dándole oportunidad de arreglar el asunto, etc.

Hay múltiples historias, algunas más conmovedoras que otras. Pero todas se refieren con una seguridad y certeza de la intervención angélica en los asuntos de urgencia o importancia para los humanos, que sin reconocerlo abiertamente, tal vez todos estamos convencidos de su existencia.

Compartiré con usted mi historia particular por la que no dudo de la existencia de los ángeles, aunque la tribulación en la que me encontraba no fuera nada que pusiera en peligro la vida, ni siquiera la integridad de nadie. Paso a contarla:

Hace algunos años, invitados a una boda en la vecina ciudad de El Paso, Tex., nos dirigíamos en automóvil por la carretera 45, mi madre, mi hijo quien manejaba y yo, como a eso de las 12 del día pues la boda se efectuaría a las 2 de la tarde.

Mi esposo que ya se encontraba por motivos de trabajo en El Paso, nos esperaría en cierto restaurant y de ahí iríamos juntos a la Iglesia donde sería el matrimonio religioso.

En aquellos tiempos no había teléfonos celulares y ya habíamos quedado previamente en encontrarnos de esa manera. Al ir llegando a ciudad Juárez, le pregunté mi hijo si traía su pasaporte y en ese momento se dio cuenta que había pensado en todo, menos en llevar su pasaporte.

Casi nos da el patatús a los tres porque ¿cómo le íbamos a hacer? Si él no podía cruzar la frontera, dónde nos iba a esperar en Cd. Juárez, etcétera y etc. en fín, una serie de dificultades nos esperaban si yo tenía que manejar en El Paso, necesitaba que me dijera cómo irme al restaurant en cuestión y muchas preguntas más.

En eso, me acordé de los ángeles a quienes con frecuencia les solicito ayudas aquí y allá. Pero, ¿un pasaporte? En ese momento, me vino la idea de solicitarles que ¡hicieran invisible a mi hijo! Y en esa petición me concentré durante la larga espera en la fila de autos para cruzar el puente.

Al llegar nuestro turno, yo ya estaba convencida que mi hijo era invisible para el vista aduanal y cuál fue nuestra sorpresa, que se dirigió solamente a mi mamá y a mí y a mi hijo nunca le dirigió la mirada, sólo vio nuestros pasaportes y preguntó ¿Qué llevan? Al contestar que “nada”, nos dio el pase sin más trámite.

Ahí me di cuenta que la invisibilidad de mi hijo fue real, y que la “idea” de que fuera invisible fue de los ángeles, porque ¿a quién se le ocurre que un hombre de 30 años se vuelva invisible?

En fin, desde entonces se que los ángeles existen y que sí, están a nuestra disposición, sólo es cuestión de recordarlos y pedirles nos ayuden en nuestras situaciones difíciles.

Y usted, ¿cree en los ángeles?