Comida Chatarra para los Pasajeros del Crucero Varado

Hace unos días, leímos y escuchamos en las noticias de un crucero norteamericano que se dirigía a en viaje de placer hacia playas mexicanas y que al sufrir un incendio en el cuarto de máquinas se quedó varado en mitad del océano sin electricidad para moverse, ni para dar los servicios de hotel y restaurant a las casi 4 mil personas que en él viajaban.

Pareciera que un problema así no es tan grave, dada la cercanía a la costa en la que se encontraba. El problema comienza cuando hay miles de personas que esperan comer tres o cuatro veces al día, que no hay refrigeradores, ni manera de cocinar y que lo primero que falló, fue el suministro de agua.

Una vez lanzado el S.O.S., se coordinaron las acciones de salvamento, el cual se planeó para remolcar el pesadísimo navío hacia costas norteamericanas (donde se pudiera auxiliar a los turistas que habían pagado su pasaje), lo cual se completaría en un lapso de 72 horas.

Imaginemos el diálogo entre las autoridades de la línea de cruceros y las autoridades marítimas:

¡72 horas (tres días) sin comida a bordo!
Ni modo de poner en ayuno a los cuatro mil pasajeros.
¿qué hacemos?
¡Envíen por aire alimentos de emergencia!
¡Si señor!
¿cuáles son los alimentos de emergencia?
Pues, no sé, algo que no necesite refrigeración….
¿que te parece cajitas de Pop Tarts y latas de Spam?
¡Si! Y galletas y botellas de agua…..¡listo!

Y efectivamente, eso les llegó de alimentos por vía aérea al lujoso crucero, Pop Tarts y Spam.



Por lo general los pasajeros de este tipo de paseos en crucero, son personas mayores retiradas. Imagínese usted los cientos de diabéticos e hipertensos que viajaban ahí y que les llega su ración de ¡pop tarts y spam! Pues, aunque usted no lo crea. Así sucedió.

Los pop tarts son galletas dulces rellenas de jalea con sabor a frutas, todo forrado con dulce caramelizado. Por su parte el spam es carne de puerco con alto contenido de sal para conservarla. Como dieta de emergencia para personas mayores, este tipo de productos fue lo menos adecuado que pudieron seleccionar. A nadie se le ocurrió pensar y enviar algo de comida sana, como frutas frescas, huevos cocidos, frutas secas y deshidratadas, nueces y semillas.

Tampoco a ningún viajero se le ocurrió llevar “alimentos de emergencia” sólo por si acaso. La moraleja de la historia es, nunca salga de viaje sin un paquete de nueces, cacahuates, pasas y almendras y de frutas deshidratadas. Uno nunca sabe lo que puede pasar.