Fumar Mariguana o “Medicarse”

La Mariguana o Cannabis Sativa es una planta antiquísima cuyas hojas secas se fuman ya sea solas o mezcladas con tabaco, y que producen un estado de relajación placentero para el consumidor. Esta hierba ha sido catalogada como adictiva, debido a que causa un deseo de búsqueda y consumo compulsivo e incontrolable y está considerada como droga “recreativa”.

Dentro de la medicina folklórica, desde hace años se utiliza la tintura de mariguana como alivio para los dolores reumáticos, para lo cual se maceran sus hojas en alcohol y después de algún tiempo, este alcohol se frota sobre los miembros doloridos para experimentar alivio.

También, desde hace mucho tiempo, se sabe que personas con padecimientos crónicos, han recurrido a fumar mariguana para obtener alivio al dolor, disminuir la inflamación y aumentar su sensación de bienestar.

Tanto los pacientes que han recurrido a esta droga como sus familiares o cuidadores, están de acuerdo en que la mariguana les presta alivio para muchos malestares y han estado solicitando a las autoridades que autoricen la compra legal de la mariguana con fines medicinales para las personas que por su tipo de enfermedad la requieran.

En los Estados Unidos, ya son 14 estados los que han autorizado el uso de la mariguana en estos casos, es decir, “con fines medicinales”. Después de someter a votación entre la población, la autorización más reciente ha sido el estado de Arizona en donde ya es legal su uso con fines medicinales desde el 2 de noviembre de este año.

Ahora bien, ¿qué significa “uso medicinal” de la mariguana? Se piensa que las personas con una enfermedad como sida, cáncer, esclerosis múltiple, fibromialgia y otras que cursan con dolor, podrán obtener de su médico una receta para surtirla en un dispensario autorizado y deberán fumarla solamente en su casa, asilo u hospital.

No confundir con la “legalización” de la mariguana, donde se permite que la persona lleve consigo cierta cantidad de la droga para uso personal con fines puramente recreativos o satisfacer su adicción.

Pero, volviendo a la legalización de su uso con fines medicinales, cuando escuchamos estas noticias en la televisión o leemos en los periódicos, nos asaltan muchas preguntas sobre cómo le van a hacer para controlar esta práctica.

De la serie de preguntas que surgen, la primera que viene a la mente, es ¿quién decide si un enfermo recibe mariguana o solamente analgésicos?

La autorización es para surtir una receta de mariguana por 70.9 grs. cada dos semanas. ¿en todos los casos es suficiente esa cantidad?

¿Quién va surtir de mariguana a estos dispensarios? ¿Quién la va a cultivar? ¿Quién fija los precios?

En internet se encuentra la Enmienda No.1284 del estado de Arizona, donde puntualmente se estipula cada una de las reglas del juego. Desde los requisitos para abrir un local o expendio de mariguana, restricciones, limitaciones, controles que debe cubrir, y un largo etcétera.

Adelantándonos a los acontecimientos, todo lo anterior puede generar una serie de irregularidades tanto en su cultivo como en la prescripción, compra y venta del enervante. Puede ser que surjan a partir de ahora, miles de personas que les duele “algo” con el fin de obtener la hierba.

Puede ser que muchos médicos vean como negocio la venta de recetas y que estas se coticen a precios altos; (se requiere papeleo, expediente clínico, y revisión de la autoridad de salud para obtener la mariguana) y en tal caso, puede ser que los enfermos decidan comprar la mariguana en la calle, donde su disponibilidad no requiere cumplir tantos requisitos ni tan altos precios o simplemente opten por cultivarla en casa.

PROPIEDADES
A la mariguana y a sus derivados, se les atribuye valor curativo, lo cual ya ha sido demostrado médicamente y se afirma que disminuye la presión sanguínea, evita náuseas y vómitos en pacientes que reciben quimio o radioterapia, estimula el apetito y revigoriza al paciente.

También se afirma que actúa como broncodilatador y como relajante. Es capaz de aliviar dolores fuertes como los del parto y menstruación, en fracturas y dolores de tipo neurálgico y reumático.

Dentro de sus propiedades se encuentra la de disminuir la presión intraocular en casos de glaucoma, de aliviar los efectos secundarios de la quimioterapia, ayudar en las crisis convulsivas de la epilepsia, mejorar la anorexia y la depresión, y una variedad de trastornos comunes, pero sobre todo en casos de dolor por cáncer.

Ahora cabe otra pregunta, ¿si la mariguana tiene todas estas propiedades medicinales, y ya está reconocido su uso con estos fines en 14 estados de la unión americana, no debería estar aprobada ya por la conocida agencia de alimentos y drogas FDA? Entonces, esta agencia no debe retardar su aprobación, junto con la autorización a los laboratorios farmacéuticos para desarrollar productos con base en los principios activos de la mariguana para que las personas que lo requieran puedan tomar una cápsula o inyección de la droga en lugar de fumársela.

La mariguana para usos medicinales deberá entrar en un sistema de comercialización controlada igual que los medicamentos derivados del opio u opiáceos, destinados a pacientes específicos, de acuerdo a criterio médico.

De otra forma, cabría la pregunta a una persona que fuma mariguana, ¿usted fuma solamente por placer o se está “medicando”?.