Edgar Cayce, Sanador y Vidente

Cuenta una historia que Edgar Cayce, aclamado por sus partidarios como sanador, clarividente, medium y profeta, nacido en 1877 en Kentucky, a la edad de nueve años era incapaz de escribir correctamente. Por esta razón, se llevó numerosas reprimendas y regaños de su padre y su tío que en una ocasión, al golpearlo, en un arranque de furia, lo hizo caer de la silla.

Cuando estaba en el suelo, el niño afirma que escuchó una voz en su cabeza que le aconsejó que durmiera con su libro de ortografía bajo la cabeza. A la mañana siguiente, se asombró al comprobar que sabía todas las lecciones del libro y que podía repetirlas palabra por palabra.

Esta sorprendente forma de aprendizaje la tuvo durante toda su vida y afirmaba que le bastaba dormir con la cabeza sobre un libro, para saber todo lo que éste contenía.

En su adolescencia, durante un juego de beisbol recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó medio aturdido y su madre lo metió en cama para que reposara. De pronto el jovencito, comenzó a dar instrucciones a su mamá para que preparara un emplasto y se lo aplicara en la herida. Al día siguiente recuperado totalmente, no recordaba ni pudo explicar lo de la cataplasma.

A los 23 años, después de una laringitis, no podía hablar y los médicos le dijeron que ya no recuperaría completamente la voz. Acudió con un hipnotizador que lo hizo entrar en trance y en este estado, Cayce describió cómo era que sus cuerdas vocales habían sufrido una parálisis parcial y afirmó que la curación se daría si se estimulaba la circulación hacia los músculos y nervios paralizados. El hipnotizador le dio instrucciones y durante los siguientes veinte minutos, su rostro y parte superior del pecho enrojecieron de forma impresionante; cuando salió del trance había recuperado su voz por completo.

Esta extraña habilidad de diagnóstico y prescripción de los más variados tratamientos estando en trance, la practicó durante muchos años, con la que ayudó a muchísimas personas a recuperar su salud. Muchos de los tratamientos que indicaba eran muy simples, desde masajes, relajación, tónicos, dieta, cataplasmas, ejercicios, emplastos e infusiones de hierbas.

Una de las peculiaridades de sus diagnósticos, era que cuando estaba en trance, era capaz de describir con precisión las condiciones de los cuerpos de los enfermos como si conociera de anatomía y utilizar términos médicos. Veía al cuerpo humano como un sistema con interconexiones entre órganos y tejidos y sabía, que si una parte no funcionaba correctamente, terminaría por afectar al resto. Trataba la causa y no el efecto y veía el cuerpo como un todo, hacía sanación holística.

Algunos ejemplos de sus curaciones fue un hombre que sufría de diabetes a quién le recomendó un tónico a base alcachofas, que hoy se sabe son una rica fuente natural de insulina.

Otro caso, se refiere a una mujer joven postrada en cama por la artritis quien era tratada por los médicos sólo con analgésicos, a quien le recomendó una combinación de dieta, masaje y ejercicios con lo que mejoró notablemente y eventualmente curó de su artritis.

Desde luego que su método era ridiculizado por los médicos, sobre todo porque su capacidad de diagnóstico y prescripción, podía hacerlo “a distancia” aunque el enfermo no estuviera presente. Y esa circunstancia la aprovechó un médico con diagnóstico de apendicitis, que pidió su ayuda para demostrar que sólo era un charlatán. Grande fue su sorpresa cuando llegó la respuesta de Edgar, informándole que “no tiene apendicitis, es sólo un nervio tenso en la columna lumbar, lo cual puede curar un osteópata”. Aquel médico se sometió al tratamiento osteópata y para su asombro desapareció la “apendicitis”.

Edgar Cayce fue tachado de charlatán y loco, sin embargo no cobraba sus servicios. Ayudó a muchas personas a sanar y como le era muy difícil dedicarse a las curaciones mientras tenía un empleo para sostenerse, con el tiempo, su familia, esposa e hijos le ayudaron a fundar una clínica de curaciones donde atendían enfermos llegados de todo Estados Unidos.

A su muerte en 1945 había más de 14.000 registros de sus diagnósticos en trance para más de 8.000 personas. La Asociación para la Investigación y la Ilustración, Inc., fundada en 1931 en Virginia Beach, Virginia, es ahora la sede internacional de la obra de Edgar Cayce, y cuenta con ejemplares de más de 14.000 discursos de Edgar Cayce que están a disposición del público. Cayce y sus profecías, miles de diagnósticos, diversos discursos y su peculiar vida, son hechos innegables de que a través de su influencia, ya sea real o imaginaria, miles de personas recuperaron su salud, al seguir el tratamiento prescrito por el vidente.

Muy a menudo, cuando la medicina convencional no podía hacer nada más por los pacientes recurrían a Cayce, aunque sin descartar que la sugestión puede haber jugado un papel importante en su recuperación. Sin embargo, como los expertos han señalado, parece que Cayce, bien conocido por muchos psíquicos y clarividentes, tuvo un éxito suficiente como para demostrar que tenía una especie de don especial.