La Crianza de los Niños y La Leona de Dos Mundos

Quién no recuerda aquella tierna película de Elsa la leona que vivió en dos mundos, el de sus protectores, la antropóloga y su esposo el guardabosque que se ve obligado a matar a una pareja de leones, entre cuyas crías estaba esta pequeña, y el mundo que le correspondía por su naturaleza, la sabana africana.

En esa maravillosa aventura de amor y valentía, destacan la naturaleza y conducta humanas que inserta en la crianza de la cachorra las relaciones emotivas, la sobreprotección y los miedos que le infundieron para evitarle que se alejara del territorio conocido. A la leona Elsa nunca le faltó el alimento diario, los mimos y cariños, que finalmente terminaron destruyéndole su carácter natural y privándola de la fuerza y potencial natural para sobrevivir por sí misma.

Esta historia viene a cuento por la distorsión con que se cría a los niños en la actualidad, dándoles absolutamente todo y haciéndoles creer que son los reyes y dueños de la casa y por supuesto, de las quincenas de los papás.

Los seres vivos, somos lo que hemos aprendido a poner en práctica, somos lo que ejercitamos. Si permitimos a nuestros hijos a vivir en la flojera, en el desorden, en la queja constante y en la inconformidad, acabarán siendo miedosos e incapaces de vencer los obstáculos y retos de la vida.

Enseñémosles a ser ordenados, a practicar la disciplina y el respeto, a esforzarse diariamente por lograr metas cada vez más altas y que sepan que en esta vida nada es gratis para nadie. Si desea algo, un juguete o prenda nuevos, debe cumplir con ciertas reglas y esforzarse por obtenerlo. No se les de todo por lástima, por cariño o por debilidad. Que aprenda que la vida no es fácil y que debe esforzarse.

Para los niños y jóvenes la educación se da con el ejemplo y con el ejercicio de las capacidades que todos tenemos. No atrofiemos en nuestro hijos el desarrollo de sus habilidades para sobrevivir como le sucedió a la leona de la película, que cuando la regresaron al campo abierto no pudo enfrentar ni la soledad ni a los animales más inofensivos porque nunca desarrolló su naturaleza, no aprendió a actuar como una leona.