La Cultura del Equilibrio

Noel Molina Torres

Reciban un cordial saludo, estimados lectores, con el deseo que se encuentren bien en esta época de crisis de valores y economía. ¿Qué es lo que está pasando? Es lo que nos preguntamos las personas que queremos a nuestra ciudad, nuestro estado, a México.

Creo que la humanidad se ha extraviado, en la búsqueda de progreso material únicamente, descuidando otros aspectos relevantes de la vida como son la salud, el intelecto, la espiritualidad, la armonía y el cuidado del medio ambiente.

En este ir y venir apresurado, se olvida que la salud es el requisito previo a cualquier actividad que se pretenda realizar con éxito.

El hombre y la mujer ponen todo su esfuerzo para destacar profesionalmente, y cuando al fin logran llegar y estar en la cima, gran parte de lo ganado se diluyen cuando se ven presa de enfermedades, enfermedades que su atención hospitalaria resulta muy costosa, sin garantía de sanar.

O sea que todo lo que generaron con dedicación lo pueden perder en la curación de una enfermedad, que en la mayoría de las ocasiones se genera por las mismas presiones o descuido del renglón de la salud.

Es más sencillo tener una vida equilibrada, como los colores del arcoíris, los cuales son siete y cuya importancia es igual en cada uno.

Así, en cada aspecto de nuestras vidas. Si es fundamental tener una economía sana, pero no lo es todo, porque también requerimos de una buena salud, de una vida familiar armoniosa, de servir a la comunidad y a nuestro prójimo, de tener un pasatiempo o divertirse, desarrollarse intelectualmente y crecer en el aspecto espiritual.

En el renglón de la salud, debemos de tratar a nuestro cuerpo con alimentos que aporten salud, también nuestra mente, llenémosla de cosas positivas y en el espíritu, busquemos satisfacción en las cosas que aporten amor y no lo contrario.

Por lo anterior, es fundamental que cada quien, en lo personal, busque mantener ese equilibrio, para aportar armonía a la sociedad. Equilibrio y armonía que contribuirán de manera positiva al entorno de nuestra familia, de nuestra comunidad.

Recordemos que un viaje de mil kilómetros se inicia con un primer paso. Para sanar a México, necesitamos sanar primero en lo personal, luego en lo familiar, con eso ya habremos contribuido en gran medida a la solución de problemas en nuestro entorno, de nuestra comunidad, de nuestro estado, de nuestro país.