Grasas en Frío vs. Grasas Recalentadas

En estudios realizados por nutricionistas especializados en sobrepeso y dietas para combatirlo, se ha descubierto entre las grasas vegetales una interesante molécula llamada Ácido Gama Linoléico que parece favorecer la movilización de grasa corporal, al activar el tejido adiposo pardo, donde se acumulan las grasas, por lo que se le puede considerar como una grasa que quema grasas.

Esta sustancia se encuentra presente en el aceite de cártamo y de cánola, en las semillas de girasol, en el maíz y en las almendras, cacahuates, pistaches, y nueces.

Desafortunadamente, el hecho de calentar, recalentar y procesar industrialmente el Ácido Gama Linoléico provoca la pérdida de sus propiedades y lo convierte en un elemento indeseable por lo que las semillas y los frutos secos para que resulten beneficiosos para el organismo, se deben consumir crudos al natural, sin procesar y sin tostar mientras que el aceite vegetal se debe mantener en el refrigerador para usarlo como aderezo frío y no para guisar o freír los alimentos.

Se ha comprobado que el aceite vegetal calentado y peor aún recalentado varias veces, hace que se acumule grasa en el organismo, produce sobrepeso y genera lesiones severas al organismo. Algunos investigadores aseguran incluso que este hábito, además de provocar obesidad, aumenta la frecuencia de cáncer en el intestino grueso, en mama y en próstata, favoreciendo también la obstrucción y endurecimiento de las arterias.