La Fiebre es Curativa en Infecciones por Virus

Por lo general, la fiebre se observa como un inquietante fenómeno que debe ser eliminado lo más pronto posible. De ahí el tranquilizador consejo médico para el angustiado paciente de "tómese dos aspirinas y llámeme en la mañana", eliminando la posibilidad de que la fiebre obrara como agente curativo y que al día siguiente el enfermo estuviera mucho mejor, de forma natural.

El uso de medicamentos para bajar la fiebre ha sido el primer paso, tanto de las personas como de los médicos cuando sube la temperatura y tan es así, que se venden por millones los productos de ese tipo en farmacias, supermercados, tiendas de conveniencia, etc.

Los productos del tipo de la aspirina son muy útiles para aliviar el dolor, sin embargo en el caso de la fiebre provocada por la influenza (de cualquier tipo) o infecciones leves, no deben consumirse. La fiebre tiene una finalidad muy importante en la enfermedad, que se explica mejor cuando entendemos que al suprimir la fiebre se aumenta la replicación del virus, lo que fuerza al sistema inmunológico, de por sí ya sobrecargado de trabajo, a combatir con más fuerza.

En las infecciones virales, la fiebre es el mecanismo de defensa de primera línea del cuerpo. Con la temperatura elevada, los telómeros de los virus se inactivan impidiendo que se repliquen y continúe la infección (los telómeros son como tapones de los hilos de cromosomas del virus que les impiden unirse y replicarse).

La fiebre es una de las respuestas del sistema inmunológico, para combatir a los agentes potencialmente dañinos y también es parte del proceso de limpieza para deshacerse de los productos de desecho tóxico.

El esfuerzo frenético por reducir la fiebre en los niños menores de seis años es alarmante. No sólo los padres, sino muchos médicos caen en esta fobia a la fiebre. Claro está, la preocupación por una meningitis es grande, pero si se presentan convulsiones por la elevación de la fiebre en un niño, es mejor revisar para excluir una meningitis como la fuente de las convulsiones. Sin embargo, la meningitis es muy rara.

Sólo un 5 a un 10% de los niños menores de seis años, presentan convulsiones febriles que duran unos pocos minutos. El temor más grande es que la elevación de la fiebre en un niño pequeño pueda provocar daño cerebral. La situación actual es que otras enfermedades son las verdaderas causas de daño cerebral, no la fiebre en sí. Y que el uso de medicamentos contra la fiebre ocasionalmente causa más daño que la misma fiebre.

Los médicos que saben de este peligro, con frecuencia sucumben a las presiones de los padres y prescriben medicamento contra la fiebre. La fiebre debe cumplir su función y no debe ser disminuída con drogas. Es extremadamente raro que una fiebre se eleve a 41 o 42°C.

NO ALIMENTE LA FIEBRE

En caso de fiebre ligera en un resfriado común, la persona puede comer, siempre y cuando sean jugos y líquidos. Pero tratándose de fiebre elevada como en la Influenza, NO DEBE alimentarse la persona, ya que el hígado es el centro tanto para la digestión como para la desintoxicación. Se recomienda el ayuno, tomando sólo consomés de verduras ligeros y agua con jugo de limón para auxiliar al saturado hígado a deshacerse de los materiales de desecho de la infección. También se recomiendan los enemas para acortar el ayuno. Es, desafortunadamente común, ver personas gravemente enfermas que se les fuerza a comer y que lejos de mejorar, empeoran e incluso mueren. En caso de fiebre no debe alimentarse la persona.

De las terapias del naturismo también se rescata el uso de la sudoración para combatir una enfermedad. Después de beber una tizana caliente o un baño caliente y abrigarse en cama para sudar, al día siguiente la mejoría es notoria.

El tratamiento de la enfermedad comienza en este nivel, pues si trata inadecuadamente, penetrará a niveles más profundos y entonces se requerirán otros agentes para drenar los tóxicos a través de los intestinos y la orina.

A menudo, la fiebre se presenta con escalofríos y con gran malestar. Sin embargo, es necesario sufrirla para ayudar al cuerpo a sanar. Permita que la fiebre le cure. Es importante que la persona con fiebre descanse en cama, tome abundantes líquidos y coma muy poco.