Cáncer: ¿Enfermedad o Mecanismo de Defensa?

Andreas Moritz es un terapeuta alternativo autor de varios libros best seller entre los cuales destaca el que tiene por título El Cáncer no es una Enfermedad y del cual se ha hecho un pequeño extracto para ponerlo a su consideración ya que nos parece importante el postulado que emite y que nos coloca en otra perspectiva la temida enfermedad que conocemos como cáncer y cuyo sólo diagnóstico es capaz de acabar con la vida de una persona pues le arrebata la alegría y la libertad.

Lo que usted va a leer a continuación puede sacudir los fundamentos en que se ha basado por años una creencia sobre la salud, la curación y la salud. El título "El cáncer no es una Enfermedad" puede ser chocante para algunas personas, sin embargo debe ser como una campanada para despertar nuestra capacidad de reflexión en cuanto a nuestro cuerpo y abrir la mente para considerar la posibilidad de que el cáncer y otras enfermedades no son realmente enfermedades sino los desesperados esfuerzos finales de nuestro cuerpo para mantener la vida, tanto tiempo como las circunstancias se lo permitan.

Tal vez le cause sorpresa saber que la persona afectada con las principales causas del cáncer (que constituyen la verdadera enfermedad) hubiera muerto rápidamente si no hubiera formado un tumor de células cancerosas.

Esta tesis postula que el cáncer solo se presenta después de que todos los mecanismos de defensa o de curación del cuerpo ya han fallado. En circunstancias extremas, la exposición a grandes cantidades de agentes productores de cáncer (carcinógenos) puede llevar al colapso de las defensas del cuerpo en unas cuantas semanas o meses y permitir el crecimiento rápido y agresivo de un tumor canceroso. Por lo general, puede tomar años y aún décadas la formación de tumores llamados "malignos".

Desafortunadamente las ideas erróneas y la total falta de conocimiento sobre las razones que se esconden tras el crecimiento de un tumor, nos han llevado a conceptuar los llamados "tumores malignos" como monstruos cuyo único propósito es matarnos en represalia por nuestros pecados y por el abuso que hemos hecho de nuestro cuerpo. Sin embargo, el cáncer está de nuestra parte, no en contra nuestra. A menos que cambiemos nuestra percepción de lo que el cáncer es realmente, continuará resistiendo los tratamientos y métodos "más avanzados".

Si usted tiene cáncer, el cáncer es parte integral del complejo sistema de respuesta de supervivencia, no es una enfermedad como creemos que es, debemos encontrar las respuestas a las preguntas más apremiantes.

¿Por qué razones el cuerpo se ve forzado a desarrollar células cancerosas?
¿Una vez que haya identificado las causas, estaría dispuesto a modificarlas?
¿Qué es lo que determina el tipo y gravedad del cáncer que lo aflige?
¿Si el cáncer es un mecanismo de supervivencia, que se necesita hacer para evitar que el cuerpo recurra a ese mecanismo tan drástico de supervivencia?


¿Si el diseño original de nuestro cuerpo siempre tiende hacia la conservación de la vida y a la protección del cuerpo contra las adversidades de todo tipo, por qué estaría permitiendo su auto-destrucción?


¿Por qué casi todos los cánceres desaparecen por sí solos sin intervención médica?


¿La cirugía, quimioterapia y las radiaciones curan el cáncer, o los sobrevivientes al cáncer se han curado debido a otras razones, a pesar de los tratamientos empleados llenos de efectos secundarios dañinos?


¿Qué papel juegan los temores, frustraciones, baja autoestima e ira reprimida en el origen y desarrollo del cáncer?


¿Cuál es la enseñanza espiritual del cáncer?


Para enfrentar las causas que originan el cáncer, deberemos primero satisfacer las respuestas prácticas a estas preguntas. Si usted siente la urgencia íntima de encontrar el sentido de un cáncer que le está cambiando la vida, primero debe recuperarse de él. El cáncer puede ser la gran oportunidad para equilibrar todos los aspectos de nuestra vida, pero también puede ser una fuente de dolor y sufrimiento. En cualquiera de los dos casos, usted siempre estará en control de su cuerpo.



El cáncer es una de las muchas maneras con que el cuerpo trata de cambiar la forma que vemos y tratamos nuestro ser, incluyendo nuestro cuerpo. Esto inevitablemente nos lleva al tema de la salud espiritual, que juega un papel sumamente importante en el cáncer, igual que las razones de índole psíquica y emocional.

El cáncer ha sido siempre una enfermedad extremadamente rara, excepto en las naciones industrializadas durante los últimos 40-50 años. Los genes humanos no han cambiado significativamente durante miles de años. ¿por qué habrían de cambiar drásticamente y súbitamente decidir matar a la gente? La respuesta a esta pregunta es asombrosamente simple: Los genes dañados o defectuosos no matan a nadie. El cáncer no mata a la persona que lo sufre. Lo que mata a las personas no es el tumor, sino las numerosas razones que se esconden detrás de la mutación y el crecimiento celular.

Estas razones deben ser las que se enfoquen en cada tratamiento del cáncer , pero los oncólogos por lo general las ignoran. Los conflictos constantes, la culpa, la vergüenza, por ejemplo, pueden paralizar las funciones básicas del cuerpo y llevar al crecimiento de un tumor canceroso.

Los siguientes aseveraciones son muy importantes a la hora de considerar el cáncer. El cáncer no provoca que la persona enferme, es la enfermedad de la persona la que provoca el cáncer. Para tratar con éxito el cáncer, requiere que el paciente se integre nuevamente en todos los niveles de su cuerpo, mente y espíritu. Una vez que las causas del cáncer se han identificado apropiadamente, se sabrá a ciencia cierta que acciones se deben tomar para completar la curación.

Es un hecho médico que todos tenemos células cancerosas en nuestro cuerpo en todo momento. Estas células cancerosas no pueden detectarse con las pruebas rutinarias hasta que se han multiplicado por millones. Cuando los médicos anuncian a sus pacientes que tienen cáncer que los tratamientos prescritos han eliminado todas las células cancerosas, solamente se refieren a las pruebas que pueden identificar las cantidades detectables de células cancerosas.

Los tratamientos del cáncer estándar puede disminuir el número de células cancerosas a niveles indetectables, pero ciertamente no han erradicado todas las células cancerosas. Mientras las razones que están causando el crecimiento del tumor permanezcan intactas, el cáncer puede volverse a desarrollar en cualquier forma.

La curación del cáncer tiene poco que ver con deshacerse de un grupo de células cancerosas que se pueden detectar. Los tratamientos como la quimioterapia y la radiación son ciertamente capaces de envenenar o quemar las células cancerosas, pero también destruyen las células sanas en la médula ósea, en el tracto digestivo, en el hígado, riñones, corazón, pulmones, etc. lo que provoca daño irreparable a todos los órganos y sistemas del cuerpo. Una verdadera cura del cáncer no sucede a expensas de la destrucción de otras partes vitales del cuerpo.



Sabiduría en las Células Cancerosas

Las células cancerosas no son parte de un proceso maligno. Cuando el cáncer se extiende (metástasis) al resto del cuerpo, no es porque su propósito sea interrumpir las funciones vitales del cuerpo, infectar las células sanas y doblegar a su huésped (el cuerpo). La autodestrucción no es la intención de ninguna célula, a menos claro está, que sea vieja y gastada y lista para ser fagocitada y reemplazada por una nueva. Las células cancerosas, igual que otras células saben que si el cuerpo muere, también ellas morirán. Sólo porque algunas personas crean que el propósito de las células cancerosas es destruir al cuerpo, no significa que tengan esa función o capacidad.

Un tumor canceroso no es la causa de la destrucción progresiva ni lleva a la muerte del cuerpo. No hay nada en una célula cancerosa que posea la remota capacidad de matar nada. Lo que eventualmente lleva a comprometer a un órgano o al cuerpo es la cantidad de material de desecho que se produce de la continua falta de nutrientes y de fuerza de vida. La drástica reducción o el cese total del suministro de nutrientes vitales a las células de un órgano no es la consecuencia principal del tumor canceroso, sino que esta es la causa mayor.

Por definición, una célula cancerosa es una célula normal y sana que ha sufrido una mutación genética hasta el punto en que no puede vivir en un ambiente anaeróbico (donde no hay oxígeno). En otras palabras, si usted le suprime a un grupo de células el oxígeno vital (fuerza primaria de energía) algunas de ellas morirán, pero otras se las arreglarán para alterar su programa de información genética y mutarán de la forma más ingeniosa: las células podrán vivir sin oxígeno y derivar su forma de energía de otras fuentes como los productos del desecho metabólico.

El cuerpo tiene al cáncer como a un importante mecanismo de defensa que incluso se preocupa por proveerle nuevos vasos sanguíneos para garantizar el suministro de la gran cantidad de glucosa que asegure su supervivencia y su proliferación. Es sabido que las células cancerosas no causan la muerte sino que la evitan; por lo menos durante un tiempo, hasta que la falla de un órgano lleva al fin al organismo entero. Si los mecanismos que disparan el cáncer (factores causales) son atendidos de forma apropiada, el colapso total puede evitarse.