Breves comentarios sobre las Várices

Sobre este tema la primera pregunta obligada es: ¿Qué son las várices? Sencillamente se trata de venas dilatadas ya permanentemente, y en las que ya no existe reflujo sanguíneo. Éste es un problema que con mayor frecuencia sobresale en los países desarrollados, u occidentales, como consecuencia, entre otros factores, del tipo de alimentación.

Por otro lado debe considerarse que de hecho las várices no son propiamente una enfermedad o padecimiento, que a su vez produce síntomas; por lo que en éste caso las várices vienen a ser un síntoma del verdadero problema o enfermedad que nos ocasiona las várices.

Para que las várices se hagan presentes, se requiere que las válvulas de las venas de las piernas adolezcan de un mal funcionamiento, que ocasiona que éstas se ensanchen, dilaten y se debiliten, factores que coadyuvan para que se presente una mala circulación por lo que la sangre no regresa al corazón con la rapidez que debiera, e incluso en ocasiones se estanca en el interior de las venas, por lo que las mismas se hacen gruesas, motivo por el cual, se denominan várices tortuosas.

En esta etapa, si el problema no se atiende oportuna y adecuadamente, las várices tienden a hacerse más grandes, llegando incluso a ser causa de edemas en las piernas y úlceras varicosas, pero antes se presenta inicialmente una coloración o pigmentación parda de la piel, pero, ¡ojo!, es más evidente en las pieles blancas, ya que en las pieles morenas tarda más tiempo en delatar su presencia, aunque para entonces ya se acompaña de otras sintomatologías que alertan a quien las padece.

Si atendemos a su tamaño, las várices se clasifican en: Pequeñas cuando solo producen una sensación de pesadez y cansancio en las piernas, pero representando ya un problema de estética. Medianas cuando pueden provocar flebitis superficiales por lo regular muy dolorosas. Grandes cuando quien las padece ya sufre de fuertes dolores, además se le pueden formar úlceras o trombosis.

Para su clasificación por tipo tenemos que pueden llegar a transformarse en: Telangiectasias que son unas venas diminutas que en ocasiones no se alcanzan a apreciar a simple vista, pero que cuando se dilatan producen las pequeñas pero conocidas "telarañas" de color violeta; modalidad de várices que generalmente son hereditarias. Várices: Que corresponden a venas subcutáneas que se encuentran dilatadas y tortuosas, y finalmente puede llegar a presentarse la Insuficiencia venosa crónica: Que corresponden a las várices que no reciben tratamiento provocando complicaciones, como úlceras, necrosis o las dos cosas juntas, que de no atenderse puede convertirse en indispensable la amputación de la pierna que las presenta.

Existe la creencia generalizada: de que las várices invariablemente se ocasionan por una mala circulación, debido a que dicho fenómeno siempre se encuentra presente en éste y otros problemas serios de salud; sin embargo, debemos tener presente que el problema es de carácter multifactorial; es decir, que son muchos los factores que sumados nos llevan a la presencia de todo tipo de várices, siendo el más grave de ellos la ocasionada por una hipertensión de los riñones.

En cuanto a su afectación, los varones no se encuentran exentos de su presencia, pero por razones genéticas y hormonales, las mujeres son quienes más las padecen, debido a que las hormonas que producen los ovarios, relajan las fibras musculares que se encuentran en las paredes venosas, favoreciendo de ésta manera la aparición de várices. También en los embarazos se aumenta la cantidad de sangre que deben manejar, tanto las venas como el feto, que a su vez comprime durante meses las venas de la pelvis, impidiendo con ello una adecuada circulación, pero además, claro está debido a las hormonas que produce la placenta.

Por: Armando Holguín Sáenz