Aditivos en los Alimentos y la Hiperactividad en los Niños

De acuerdo a un estudio publicado en la revista médica The Lancet, la combinación de los colorantes y aditivos en los alimentos industriales han propiciado que aumente el comportamiento hiperactivo en los niños.

En el estudio ordenado por la agencia de Seguridad en los Alimentos del Reino Unido, se hicieron pruebas en 300 niños que tomaban bebidas refrescantes que contenían colorante amarillo, tartrazina, carmoisina, y benzoato de sodio mezclado con colorantes amarillos, naranjas y color rojo entre otros compuestos.

Los niños de edades de tres años y de 8 a 10 años que participaron en el estudio, fueron monitoreados después de beber sus refrescos. Entre los niños mayores la hiperactividad aumentó significativamente y entre los pequeños también hubo aumento dependiendo de la combinación de colorantes.

En estos hallazgos puede encontrarse la clave del porqué la hiperactividad se ha disparado hasta el cielo en los últimos años, aunque esto ya lo habían advertido los nutriólogos que ya sabían que la alimentación de los niños juega un papel importante en su desarrollo y comportamiento.

Es por eso que a los padres se les pide que no permitan que sus niños consuman productos chatarra que contienen colorantes y aditivos para conservarlos, como el caso de las papas y otras frituras de colores chillantes que tanto llaman la atención de los niños, además de dulces, paletas, golosinas, refrescos y otros productos teñidos de color amarillo, naranja y rojo.

Es preferible preparar golosinas sanas y naturales en casa para ofrecer a los niños, quienes pueden acostumbrarse pronto a prescindir de los colores llamativos en sus golosinas. Mantenga en casa nueces, palanqueta de cacahuate, dulces de coco, almendras garampiñadas, gelatinas, paletas y refrescos hechos con frutas naturales y todo lo que su imaginación le dicte para evitar el consumo de productos dañinos para la salud de su niño.

Mientras esperamos que los señores legisladores les pierdan el miedo a las poderosas compañías transnacionales que fabrican y comercializan estos productos, y comprendan que se está dañando a la niñez al provocar trastornos que pronto se generalizarán entre los niños, como la hiperactividad. Ojalá se atrevan a prohibir la venta de estos productos en las escuelas de México.