A nivel global, la presencia de trastornos mentales es muy similar entre ambos sexos: 28.6 % en hombres y 29.8 % en mujeres. No obstante, existen diferencias en el tipo de padecimientos más frecuentes, ya que ellas presentan mayores Ãndices de depresión y ansiedad, mientras que en ellos predominan los problemas de conducta y el consumo de sustancias. Asà lo señaló la académica de la Facultad de PsicologÃa de la Universidad Nacional, MarÃa Elena Medina-Mora Icaza.

De acuerdo con la investigación “Age of onset and cumulative risk of mental disorders: a cross-national analysis of population surveys from 29 countries”, desarrollada en la Universidad de Harvard con su participación, se estima que al llegar a los 75 años, aproximadamente la mitad de la población habrá experimentado algún trastorno mental que requiere atención profesional.
Dentro de los paÃses analizados, México se ubica en el último lugar en cuanto al tiempo que pasa entre la aparición del trastorno y el inicio del tratamiento, con un promedio de 14 años. Además, ocupa el penúltimo sitio en acceso a servicios de atención, lo que evidencia una gran brecha en la atención de la salud mental.
Por esta razón, en el paÃs el principal desafÃo no es solo la cantidad de personas que padecen estos trastornos, sino la gran proporción que no recibe atención adecuada. Este fue uno de los puntos destacados por la también exdirectora de la Facultad de PsicologÃa durante el Seminario Permanente de las Ciencias Sociales 2025, enfocado en los retos actuales de esta disciplina.
Al abordar los efectos de los cambios sociales y polÃticos, la especialista explicó que las polÃticas migratorias actuales en Estados Unidos, particularmente aquellas que implican la separación de familias migrantes, generan miedo, enojo e incertidumbre, lo que impacta negativamente en la salud mental de estas personas.
Situaciones como la detención de menores en escuelas, enfermos en hospitales o personas en iglesias —lugares que antes representaban seguridad— han creado un ambiente de temor constante. Este contexto ha provocado reacciones como ataques de pánico, ansiedad severa, depresión, estrés postraumático e incluso un aumento en la ideación suicida entre la población afectada.
Asimismo, la profesora de la Facultad de Medicina destacó que ha aumentado la demanda de servicios de salud mental tanto en Estados Unidos como en México entre las personas migrantes.
Ante esta situación, la plataforma UNAM Acción Migrante ha incorporado un apartado de apoyo psicológico, además de orientación legal y capacitación. Este servicio en lÃnea ha registrado un incremento considerable en la atención, pasando de 20 o 30 casos semanales a cerca de 100.
En estos contextos también aparecen emociones como el enojo y la ira. El enojo puede surgir por factores internos, como recuerdos dolorosos o pensamientos negativos, asà como por situaciones externas, como conflictos o percepciones de injusticia.
La ira, por su parte, representa una reacción más intensa y desproporcionada, que puede originarse por estrés elevado, frustración, traición o experiencias traumáticas previas, explicó la especialista.
Además, la relación entre México y Estados Unidos también está marcada por problemáticas como el narcotráfico, la violencia y las muertes relacionadas con armas o sobredosis, factores que contribuyen a un entorno social que afecta el bienestar psicológico de la población.
En México, la producción y tráfico de drogas, especialmente metanfetaminas, representa un problema importante. De hecho, la mayorÃa de las personas que buscan tratamiento lo hacen por consumo de esta sustancia.
También se destacó que el 51 % de quienes desarrollarán algún trastorno mental o adicción lo hacen durante la infancia o adolescencia, lo que resalta la importancia de enfocar esfuerzos preventivos en estas etapas tempranas.
Finalmente, el aumento en el uso de drogas sintéticas, que son más económicas, potentes y fáciles de producir, ha cambiado el panorama del consumo. Actualmente, sustancias como el fentanilo se mezclan con otras drogas, lo que incrementa el riesgo de adicciones y representa un desafÃo importante para la salud pública.

En resumen, los trastornos mentales afectan de forma muy similar a hombres y mujeres, pero factores sociales, polÃticos y económicos, como la migración, la violencia y el consumo de drogas, están intensificando el problema, especialmente en México. La falta de acceso oportuno al tratamiento y el aumento en el consumo de sustancias sintéticas hacen evidente la necesidad de fortalecer la prevención, la detección temprana y los servicios de salud mental, con el fin de mejorar la calidad de vida de la población y atender uno de los mayores retos actuales en materia de salud pública.